ExposiciónIVAM Centre Julio González

Juan Uslé (Santander, 1954) es uno de los artistas que mayor proyección internacional ha alcanzado en las décadas de 1980 y 1990. Formado en la Facultad de Bellas Artes de San Carlos de València entre 1973 y 1977, trabajó inicialmente en colaboración con Victoria Civera; en su práctica artística combinaron diversos lenguajes como la fotografía, fotomontaje y pintura. A partir de 1978 la actividad de Juan Uslé se fue centrando en la pintura y, simultáneamente, comenzó a impartir clases en el departamento de Expresión Plástica de la Universidad de Santander. Su obra evolucionó desde una abstracción luminosa hacia espacios de mayor complejidad y definición.

 Su trayectoria artística, de raíces expresionistas en sus comienzos, profundiza su investigación sobre la abstracción, sobre todo, a partir de 1987, año en el que se instala en Nueva York, y su obra se ve marcada por una oscuridad mística, que habla de ensimismamiento y soledad. En sus abstracciones se incrementan las referencias al paisaje urbano y a las claves culturales de su presente frente a las atmósferas paisajísticas evocadoras de elementos naturales como la lluvia o el mar. Creador de un lenguaje propio contrario a la “narratividad de las imágenes y su capacidad alegórica”, su obra se centra en el juego entre la percepción y la imaginación. Establece un lugar de tránsito entre el paisaje y a pintura, donde el enigma se diluye y genera emociones y pensamientos, como en un juego entre la mirada y la memoria; cómo se forma la visión y cómo se percibe, los múltiples referentes de la visión y los de la propia pintura provocan una duda sobre la certeza de la mirada que origina ambigüedad en la percepción.

 La exposición producida en el IVAM para el Centre del Carme presenta una selección de obras pertenecientes a la series Andara/Tánger, Susilla y el Río Cubas, Williamsburg, La serie negra, Paisajes luminosos de Nueva York, entre otras, que establecen un recorrido a través de la evolución pictórica de Juan Uslé, desde su atención inicial hacia las experiencias vividas y su personal percepción de la realidad, hasta el proceso de desmaterialización y el interés por procesos de la propia pintura. La muestra pretende ilustrar tres conceptos esenciales que han marcado la obra de este artista articulados a través de las imágenes de “puente”, “tiempo” y “dispersión”. La muestra se acompaña de un catálogo que contiene textos de Barry Schbasky, Peter Schjeldahl y Kevin Power, curador de la propuesta.

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La muestra Albert Oehlen: 1981-1996 es la primera exposición antológica de Oehlen (Krefeld, Alemania, 1954) en el estado español. La exposición propone un amplio recorrido a través del trabajo del artista alemán y abarca desde sus primeras obras sobre lienzo de 1981, hasta las grandes composiciones abstractas de este mismo año, 1996. La selección de las obras ha sido el resultado del trabajo conjunto entre Oehlen y Francisco Rivas, curador de la propuesta.

La exposición se centra en analizar la pintura como aspecto capital del trabajo del autor, dejando de lado otros aspectos y vertientes, como obra en papel, collage, fotomontajes, alfombras, obra gráfica, posters, diseño gráfico y libros. Dentro de este argumento central que es la pintura para Albert Oehlen, se han seleccionado obras representativas de los períodos y series más importantes en su lenguaje.

El recorrido expositivo permite entender la evolución del vocabulario plástico del artista, en la que se distinguen dos grandes periodos. Una etapa figurativa, del 1981 al 1987 y un segundo periodo abstracto, de 1988 al 1996, al que el artista se refiere como Realidad abstracta. Del primer periodo figurativo se pueden contemplar obras de las series Pinturas (1981-1982), En el museo (1981-1982), Habitaciones con espejo (1982-1983) o Muros y espejos (1982-1984). Del segundo periodo, correspondiente a la realidad abstracta, se seleccionaron algunas de las obras más importantes de cada año, además de la serie Computerbild, pinturas realizadas con ordenador en las que Oehlen trabaja desde 1992.

Con motivo de la exposición se edita un catálogo que contiene reproducciones de las obras expuestas, un trabajo de montaje fotográfico realizado por el propio artista y una serie de ensayos de su obra a cargo de Diedrich Diederichsen, Roberto Ohrt, Friederich Petzel y Francisco Rivas.  

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La obra de Francesc Torres (Barcelona 1948) es uno de los ejemplos representativos de la evolución del arte conceptual catalán. Torres, que vivió la Barcelona del auge del conceptual, el mayo del 68 en París y la aparición de los lenguajes adscritos a los nuevos medios en el Nueva York, presenta un desarrollo marcado por un inicio de carácter minimalista hacia un discurso más politizado y un trabajo más íntimo y multidisciplinar, sin dejar atrás el vocabulario del arte conceptual de los años 1970 y 1980.

 La exposición individual del artista en el IVAM Centre del Carme, curada por Nuria Enguita y Vicent Todolí, presenta dos instalaciones: Lluvia Uniforme o Algo Más Que Una Gota de Agua, una videoinstalación que materializa un proyecto de 1969 que nunca llegó a exponerse, y una instalación realizada especialmente para el IVAM titulada La Luna en un Cesto.

 En Lluvia Uniforme o Algo Más Que Una Gota de Agua, una cámara registra en primer plano el impacto de una gota de agua sobre una superficie líquida y retransmite la señal de vídeo a una serie de monitores que multiplican el número de gotas, sincronizando su caída en “una lluvia” electrónica virtual perfectamente uniforme. El sonido de la gota de agua se registra y se reproduce, amplificado, a toda la sala.

 La Luna en un Cesto se basa en el encabalgamiento de tres expresiones populares; “La lluna en un cove”, expresión catalana que hace referencia a querer o pedir lo imposible, “To howl at the Moon” —aullar a la luna—, expresión anglosajona calificativa de las causas perdidas o las esperanzas fútiles; y “La gallina de los huevos de oro”, otra frase que hace referencia a la imposibilidad de satisfacer los deseos.

 Esta instalación presenta, en una sala en penumbra con el fondo sonoro de aullidos de lobo, una reproducción de la luna suspendida sobre una serie de cestos de mimbre que cubren el espacio central de la galería. En el interior de cada cesto hay un libro. Los títulos de los libros corresponden a los tratados más significativos que abordan el Paraíso o la Utopía, de autores como Virgilio, San Agustín, Thomas More, Fourier, Saint-Simon, Rousseau, Bakunin, Marx y Engels… En el extremo opuesto de la sala, una nueva versión del Angelus Novus de Walter Benajim se encuentra posado sobre unos huevos dorados.

 Con motivo de la exposición se ha editado un “libro de artista” que contiene textos de Bernardo Atxaga, Corinne Diserens, Mar Villaespesa y Francesc Torres, y con documentación de las instalaciones.

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“Mientras aún esté a tiempo me gustaría hacer un gran viaje por la Europa del Este… Me gustaría rodar allí, con mi propio estilo documental que roza la ficción. Me gustaría filmarlo todo. Todo lo que me conmueva”. Este texto proviene de las primeras notas que Chantal Akerman (Bruselas, 1950 – París, 2015) escribió cuando empezó a preparar la película que acabaría llamándose D’est. Finalmente la película acabó siendo la base de la instalación de cine y vídeo Bordering on Fiction.

 La instalación, que se presenta en el Centre del Carme, se divide en tres salas. En la primera galería los visitantes contemplan la proyección continua de la película D’est. A continuación, hay una galería en la que ocho trípticos de monitores de vídeo proyectan simultáneamente secuencias o panarámicas elaboradas del filme, en un collage visual, que da paso a la última galería, donde un monitor de vídeo emite dos textos recitados por Chantal Akerman: una selección de sus escritos sobre la película y un pasaje bíblico en hebreo. El conjunto, concebido como un recorrido multimedia, comprende un itinerario deconstruido del proceso de producción, que va de la película final a los planos individuales fragmentados y dispuestos en diferentes pantallas y en última instancia, la exposición del lenguaje de manera explícita. Para Akerman, el lenguaje siempre precede a lo visual; en la exposición Rozando la ficción: D’est de Chantal Akerman, este sirve para cerrar el proceso creativo.

 Chantal Akerman ha manifestado un gran interés por el medio cinematográfico desde su adolescencia. Su primer cortometraje Saute ma ville (1968), recibió elogios de la crítica tras su presentación en el Oberhausen Short Film Festival de 1971, año en el que se traslada a Nueva York. En esa época se inicia su colaboración con la directora de fotografía Babette Mangolte, que participó en la filmación de La Chambre y en su primer largometraje Hôtel Monterey (1972), en la que ya se aprecia el estilo visual y el ritmo propios de la cineasta: planos fijos de larga duración y grandes movimientos de cámara. En su segunda película Je, tu, il, elle (1974) articula un discurso sobre la sexualidad mediante el relato de tres encuentros de la protagonista con otros tantos personajes. En esta ficción narrativa, la mirada de Akerman procura detenerse en detalles y gestos cotidianos de una mujer. Esta precisión y autonomía del detalle, muy pocas veces se había filmado anteriormente, definen una perspectiva de la mirada que desarrollará hasta conseguir una máxima expresividad en su siguiente película: Jeanne Dielman, 23 Quai du Commerce 1080 Bruxelles (1975). Una arriesgada película de tres horas y media de duración en la que describe minuciosamente las obsesivas pautas de la vida cotidiana de una ama de casa.

 En 1993, después de años de investigación y sofisticación de su lenguaje y trabajos puntuales como la escritura de obras de teatro, Chantal Akerman produce D’est, un retrato lírico de las gentes, el paisaje, las calles de la Europa del Este realizado entre Alemania, Polonia y Rusia. A partir de la experiencia en este filme, concibe el proyecto de una instalación multimedia, que permita la presentación en un museo del proceso deconstruido de una película, del filme al lenguaje. Rozando la ficción: D’est de Chantal Akerman fue el resultado de esa investigación, una producción expositiva del Walker Center y curada por Catherine David y Michael Tarantino que ha realizado una itinerancia por el SFMOMA (San Francisco), Walker Art Center (Minneapolis), Galerie Nationale Jeu de Paume (París), Palais des Beaux Arts (Bruselas), Kunstmuseum (Wolfsburg) e IVAM Centre del Carme. Con motivo de la muestra en València la Filmoteca de la Generalitat Valenciana, juntamente con el IVAM, presenta un ciclo retrospectivo sobre la obra de la cineasta belga.

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La actividad creativa de Vordemberge-Gildewart (Osnabrük 1899 – Ulm 1963) fue más allá del mero quehacer artístico, ya que enlazó con los pioneros del constructivismo y estuvo estrechamente ligada con el neoplasticismo de Mondrian y Van Doesburg. El continuo proceso evolutivo en las ideas artísticas que reflejaba la obra de Vordemberge-Gildewart la convierte en un enlace entre los inicios del arte constructivista y las corrientes posteriores. Sus creaciones estaban calculadas con una rigurosa precisión y una impecable claridad, presentando a su vez una meticulosa economía de recursos que impulsaban al artista a la búsqueda de la reconciliación modélica entre el arte y la tecnología. En sus composiciones la geometría es simple, a veces, pues se limita a horizontales, verticales, rectángulos en los que emplea colores primarios y los “no colores” de la teoría neoplasticista destacados sobre fondos neutros. En su pintura última, su paleta se diversificó incluyendo en sus composiciones líneas oblicuas y formas rectangulares.

La exposición del pintor alemán realizada por el Museum Wiesbaden y que llega en itinerancia al IVAM, es la muestra más amplia realizada hasta el momento de la obra del autor. Está conformada por 88 pinturas, 12 collages, 3 acuarelas, 39 dibujos, 6 litografías y testimonios de sus diseños de campo de las artes aplicadas. La muestra forma parte de la serie de exposiciones que el IVAM dedica a los movimientos vanguardistas de los años treinta y permite un conocimiento exhaustivo de este artista, sirviendo la propuesta como complemento a las obras de Vordemberge-Gildewart pertenecientes a la colección. El catálogo contiene textos de Dietrich Helms, Arta Valstar-Verhoff y una selección de poemas y escritos del autor. La documentación gráfica da testigo de las obras expuestas, seleccionadas por el curador Volke Rattemayer.

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Como prolongación de la exposición del año pasado de Grete Stern, el IVAM dedica una retrospectiva al trabajo y contexto de Horacio Coppola (Buenos Aires, 1906 – 2012). Coppola, hijo de familia migrante italiana, se inició en la fotografía durante su infancia. Los vocabularios de Nadar, E. Weston o Alfred Stieglitz influyeron en su vocación fotográfica inicial. El lenguaje fotográfico del autor creció en paralelo a la modernización de la ciudad de Buenos Aires, una transformación que hizo aparecer los iconos que poblaron y dieron identidad a las nuevas urbes: automóviles, la verticalidad arquitectónica, anchas avenidas y avances tecnológicos. Junto a estos cambios apareció el impulso vanguardista de las primeras publicaciones de Borges, las imágenes de Guttero, los proyectos de casa de Le Corbusier, las películas de Chaplin y Eisenstein, la llegada de Marinetti, las actividades organizadas por Victoria Ocampo en la Sala de Amigos del Arte. Horacio Coppola desde sus primeras fotografías supo reflejar la transformación urbana de la capital argentina.

Tras contraer matrimonio con Grete Stern en 1935, se instalan en un estudio fotográfico en el que trabajan para distintas agencias y editoriales. Desde aquí aportaron sus investigaciones al campo de la publicidad y a proyectos de arquitectura y etnología. Al poco tiempo de su llegada, Victoria Ocampo le ofreció los locales de su revista Sur para realizar la que fue considerada como la primera exposición fotográfica moderna en Buenos Aires y Coppola publicó un manifiesto en el que desarrollaban algunas de sus ideas sobre el medio. Junto con Stern publicó Huacos-Cultura Chimú y Huacos-Cultura Chancay durante los años cuarenta. En paralelo, el autor argentino realizó una serie de proyectos de fotografía urbana, como el libro Buenos Aires 1936.

 El empleo del color a partir de 1960 marcó el inicio de otra etapa en la obra de Coppola, y lo aplicó tanto a sus reportajes al aire libre como al trabajo de estudio. Así surgieron su reportaje sobre el parque Nahuel Huapo en la que adaptó el color a su modo de abordar el paisaje en blanco y negro y la serie Divertissements, realizada en estudio, en la que combinó la abstracción con su peculiar mirada sobre los objetos.

La exposición El Buenos Aires de Horacio Coppola se centra en las fotografías realizadas en la capital argentina en las décadas 1920 y 1930,  imágenes que conectan con las propuestas vanguardistas de su época. Se presenta una selección de ciento veinte fotografías basadas en el estudio de su archivo que son una revisión hecha junto con el artista, en base a las tiras de contactos conservados. Sesenta años después de su primera publicación se exponen las imágenes que aparecieron publicadas en el libro Buenos Aires 1936. Visión Fotográfica editado con motivo del cuarto centenario de la Primera Fundación de la ciudad, junto a las fotografías que acompañaban la primera edición de Evaristo Carriego de Jorge Luis Borges y otras obras inéditas. La muestra contiene copias de época conservadas en el archivo del artista, así como fotografías positivadas este mismo año por el fotógrafo argentino Ricardo Sanguinetti, con la estricta supervisión de Horacio Coppola, a partir de negativos originales. El catálogo de la exposición reproduce las fotografías expuestas y contiene textos de Ernesto Schóo, Marcos Ricardo Barnatán y Josep Vicent Monzó.

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Alex Katz (Nueva York, 1927) es una de las figuras fundamentales en el desarrollo de un nuevo realismo que se desarrolló a principios de los sesenta en Norteamérica. Con una pintura que redujo la gestualidad pictórica y alejándose del tratamiento “inacabado” en función de una representación más específica, la obra de Katz presenta una difícil clasificación dentro de los esquemas acuñados para analizar la producción de la escena norteamericana tras el expresionismo abstracto.

La temática del retrato, constante en su obra, evoluciona desde las primeras figuras de cuerpo entero sobre fondos planos y monocromos, hacia una mayor profusión de los detalles y con encuadres de fragmentos de rostros que ocupan la superficie del lienzo. A partir de la década de 1960 empiezan a aparecer varios personajes en sus obras, dúos que el artista llamará Conversation Pieces. Obras en las que la riqueza de los detalles aporta una mayor información sobre los personajes retratados, generalmente amigos de los círculos artísticos e intelectuales o de ámbito familiar.

A medida que evolucionó su estilo, se aprecia una disminución de las líneas de perfilado de sus figuras, lo que ofrece más libertad a la masa de colores y se acentúa el carácter intimista de sus escenas, reforzado por la suavidad de los tonos empleados. Un intimismo que, no obstante, se ve desmentido por el gran formato de sus obras. Katz muestra la superficie del retrato, se fija con obsesión en la realidad, y aísla el motivo inyectado de una considerable carga emotiva y simbólica, para luego iniciar un complejo sistema de simplificación del lenguaje.

La exposición dedicada al artista norteamericano, organizada por el IVAM, y curada por Juan Manuel Bonet, reune un total de treinta obras de gran formato del artista que permiten apreciar las distintas etapas de la carrera del artista y su trayectoria estética. Esta muestra permite entender la riqueza de temáticas abordadas por el autor neoyorquino: paisajes, retratos, Conversation Pieces o escenas urbanas. El catálogo de la muestra recoge textos de Tomàs Llorens, J. M. Bonet y Kevin Power junto a la documentación gráfica de las obras.

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En enero de 1996, Juan Antonio decidió donar al IVAM una parte importante de su colección particular en la que se incluyen obras que completan la colección permanente del museo, porque incorporan obras de la Nueva Figuración madrileña representada por artistas como Luis Gordillo, Carlos Alcolea, Carlos Franco, Guillermo Pérez-Villalta, Rafael Pérez-Minguez; de lenguajes vinculados a la abstracción geométrica númerica de artistas como Elena Asins, Soledad Sevilla, José María Yturralde o Manuel Bardillo; y de artistas de vocabulario naif como Tomás de la Fuente, Higino Mallebrerera y Domingo Uriarte. La dación también aporta a la colección del IVAM obras de artistas del informalismo, como Manolo Millares y Antonio Saura, y obras de los artistas vinculados al Museo de Arte Abstracto de Cuenca como Gerardo Rueda y Fernando Zóbel; así como otros artistas como Mitsuo Miura, Jordi Teixidor o Anzo.

 La muestra expone la colección de cincuenta y ocho obras. El catálogo de la exposición reproduce todas las obras de la donación e incluye los textos críticos coetáneos de algunas de las obras escritos por Juan Antonio Aguirre, Fernando Huici y una entrevista con Juan Antonio Aguirre.

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La exposición Colección Ordóñez-Falcón de Fotografía presenta un conjunto aproximado de doscientas fotografías depositadas desde 1992 en el IVAM por el matrimonio Enrique Ordóñez e Isabel Falcón. Este depósito reúne un importante archivo de fotografía y permite completar el relato historiográfico de la colección fotográfica del IVAM. La colección contiene una extensa selección de imágenes reunidas por una gran afición hacia la fotografía en cualquiera de sus vertientes, desde la obra de los grandes maestros históricos hasta la obra de autores contemporáneos.

La muestra ofrece imágenes con diversas adscripciones temáticas como el retrato, la fotografía documental, escenas urbanas, imágenes experimentales de artistas como Alfred Stieglitz, Eugène Atget, Lewis Hine, Edward Weston, Paul Strand, Henri Cartier-Bresson, Berenice Abbot, Walker Evans, André Kerész, Diane Arbus, Brassai, Irving Penn, Richard Avedon, Gabriel Cualladó, Robert Frank, Nan Goldin, Lee Friedlander, Joan Fontcuberta, Joel Peter Witkin, Humberto Rivas, Barbara Morgan, Chema Madoz, Wikkain Wegman. El catálogo editado con motivo de la exposición reproduce la totalidad de las obras expuestas y contiene textos de Francisco Jarauta y el curador de la propuesta, Josep Vicent Monzó.

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Juan Eduardo Cirlot (Barcelona, 1916 – 1973) es una figura clave de la vanguardia en la inmediata posguerra que desarrolló una importante labor creativa como poeta, compositor, ensayista y crítico de arte. Entre 1931 y 1936 compaginó su trabajo con estudios musicales y más tarde, a causa de la Guerra Civil fue movilizado por el Gobierno de la República en 1937. El brusco cambio de vida le impulsó a escribir poesía y a redactar un diario que posteriormente destruiría, como hizo con gran parte de su obra inicial. Vivió en Zaragoza, movilizado por el gobierno franquista, ciudad en el que se integró en la escena intelectual con un trabajo de traductor de poesía. A su vuelta a Barcelona, en 1943, desde publicaciones como La Prensa informó y difundió el surrealismo y sus conocimientos de poesía, mientras reanudaba su actividad musical componiendo Preludio e Himno. Fueron años de intensa actividad que el autor definió como “la lucha contra la música”.

 Después del Salón de Otoño de 1949, donde Cirlot conoció a los integrantes de Dau al Set, se integraría al grupo. En octubre del mismo año se reuniría con André Breton y el grupo surrealista en el Café de la Place Blanche en París, lo que dio pie a una extensa correspondencia entre el teórico francés y el creador catalán. Fueron años de compaginación entre la música, la poesía y el ensayo artístico, producción que le llevó a publicar el libro de poemas Lilith Stravinsky, el ensayo La pintura abstracta (1951) o Diccionario de símbolos tradicionales (1958).

 Hasta el periodo final de su vida Cirlot mantuvo una intensa actividad literaria, alternando el trabajo de ensayista, periodista o asesor literario o artístico, compartiendo escena con Ricard Giralt Miracle en Ediciones Pen, La Vanguardia, la Galería Kasper de Lausana, y escribiendo ensayos como Informalismo (1960) o Arte del siglo XX (1972).

 La exposición Mundo de Juan Eduardo Cirlot presenta cerca de noventa obras representativas del movimiento surrealista, informalismo, Dau al Set o expresionismo abstracto. La selección se ha realizado a partir de los artistas y movimientos estudiados por el teórico catalán, junto con material documental en torno a su actividad literaria y musical. En el catálogo de la muestra se adjuntan textos de Carlos Edmundo de Ory, Antonio Saura, Joan Perucho, Rafael Santos Torroella, Emmanuel Guigon y Enrique Granell, además de escritos del propio autor. Paralelamente, en el IVAM-Centre del Carme se celebrará un concierto del Grup Instrumental de València en el que se interpretarán obras de Cirlot, Berg, Scriabin y Feldman.

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Erik Satie (Honfleur, 1866 – París, 1925) escribió en sus Mémories d’un Amnésique: “Tuve una infancia y adolescencia vulgares sin rasgos dignos de ser contados en escritos serios. Así que no hablaré de ellas”. Su biografía artística, como el propio compositor consideraba, comenzó cuando dejó su Normandía natal y se trasladó a París. Para poder seguir sus estudios en el conservatorio de París se instaló en Montmatre, donde acompañaba al piano de las representaciones de “teatro de sombras” en el Chat Noir y posteriormente en el Auberge du Clou, locales que frecuentaban Claude Debussy, Alphonse Allais, Maurice Radiguet, Miguel Utrillo o Suzanne Valadon, con quienes Satie mantuvo una estrecha amistad, así como el grupo de pintores españoles que formaban Rusiñol, Casas y Zuloaga, que retrataron a Satie en varias ocasiones. En sus primeras obras se podía apreciar interés por las formas medievales y la música gregoriana, en consonancia con un sentido del humor que impregnó sus parodias wagnerianas, con las que se opuso a la estética de los impresionistas. Entre sus obras líricas, dentro de esta línea, destacaban Le Pìege de Médise (1913) y Parade (1917), espectáculo para ballet, con libreto de Cocteau, decorados y figurines de Picasso, y escenografía de Massine, obra que le procuró gran renombre entre los vanguardistas.

 En la época del cambio de siglo la pintura estuvo en la vanguardia de los grandes cambios estéticos, desde el simbolismo a los nabis, el cubismo y dadá y Satie fue un testigo privilegiado de esta evolución. Man Ray dijo de él que era “el único músico que tenía ojos” y en su entorno siempre hubo una mayoría de pintores, como Picasso o Suzanne Valadon que le retrataron, u otros amigos como Brancusi, Braque, Man Ray, Magritte, Miró y Dalí que le homenajearon en su obra. Satie llegó a afirmar que “los pintores le habían enseñado música mucho mejor que los músicos”, y él mismo realizó numerosos dibujos a lo largo de su vida en los que recreó un mundo fantástico y onírico, dibujos que guardaba en su habitación y se descubrieron tras su muerte.

 Erik Satie: del Chat Noir a Dadá analiza las relaciones e influencias entre la pintura de vanguardia y el vocabulario sónico de un artista que presentó una evolución ligada a los cambios de paradigma estético de principios del siglo XX. Coincidiendo con la exposición se han programado cinco conciertos con obras de Satie, con la colaboración del Palau de la Música, la Fundación Bancaixa y el Institut Français. Asimismo, como actividad complementaria a la exposición, el IVAM organiza un taller didáctico sobre las creaciones musicales de Satie y su relación con las artes plásticas. El taller ha sido diseñado por alumnos y profesores de la Escuela de Artes y Oficios de València y cuenta con el patrocinio de Bancaixa.

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Fotografía Americana 1890 – 1965 en the Museum of Modern Art, New York es una extensa muestra compuesta por 183 obras que abarcan un periodo de setenta y cinco años de fotografía del Museum of Modern Art de Nueva York. Organizada por el museo norteamericano, y exhibida en siete ciudades europeas, aborda un periodo excepcionalmente rico comprendido entre finales del siglo XIX y mediados de la década de1960, donde se investigan las corrientes de este medio. Una propuesta que amplió y generó toda una serie de relaciones, referencias y añadidos a la colección fotográfica y al programa expositivo de fotografía desarrollado durante los años anteriores en el IVAM.

La propuesta incluye imágenes de todas las figuras capitales de la fotografía norteamericana moderna, entre otros: Dorotea Lange, Robert Frank, Walker Evans, Paul Strand, Edward Weston, Harry Callahan, Alfred Stieglitz o Edward Steichen. Esta panorámica se completa con otros y otras autores/as para completar una visión global representada por un total de más de cien fotógrafos.

La exposición arranca en la última década del siglo XIX, cuando la fotografía conseguía una mayor facilidad en la captación de imágenes y en su reproducción, y se consolidaba como nuevo medio popular. El recorrido histórico analiza el rechazo elitista de la Photo Secession a la condición de la fotografía de dispositivo de la imagen popular. Un hacer que se convirtió en el sello de la tradición en los años 1920. En paralelo, la tradición popular se desarrolló en torno a la aparición de las revistas ilustradas fotográficamente, como Vanity Fair o Life, que dieron espacio a la investigación y producción de retratos y fotos de moda. El relato historiográfico de la propuesta continua con un análisis del auge del fotoperiodismo y sus modos de ver y hacer, ligados a proyectos del gobierno de los Estados Unidos como la Farm Security Administration (FSA). Las aplicaciones populares de la fotografía y sus ambiciones estéticas volvían a evolucionar añadiendo vocabulario pictórico del instante decisivo, y el proyecto da muestra de ello con la inclusión de obras como el libro de Robert Frank The Americans. El recorrido termina con un análisis del impacto a mediados de los años sesenta de la aparición de los medios de circulación de imagen de masas, como la televisión; dispositivos que influyeron a artistas como Warhol o Rauschenberg.

Con motivo de la exposición se ha editado un catálogo ilustrado con las obras expuestas y con textos de Peter Galassi y Luc Sante. La muestra viajó por Europa desplegándose en las salas de la Kunstbibliotek Staatliche Museen (Berlín), Stedelijk Museum (Amsterdam), Scottish National Gallery of Modern Art (Edimburgo), Hasselblad Center (Göteborg), Musée National d’Art Moderne George Pompidou (París), IVAM Centre Julio González (València) y Victoria & Albert Museum (Londres).