OtrosIVAM Centre Julio González

En el marco de SELECTA surge ART DATING, que se plantea como una mesa redonda en la que, por primera vez en Valencia y fruto de la colaboración entre el Máster Oficial en Producción Artística y AVVAC (Artistas Visuales de Valencia, Alicante y Castellón) se posibilitará el contacto directo entre estudiantes y artistas socios de AVVAC, y una cuidadosa selección de profesionales del sector de las artes visuales.

Participan en el programa 6 críticos de arte-comisarios, 6 galeristas y 6 artistas internacionales. Por la mañana el alumnado y los artistas realizarán un showroom para presentar sus trabajos. Por la tarde, los profesionales formarán una mesa redonda (Estrategias del arte en tiempo de crisis / arte y mercado del arte) para debatir temas relacionados con las artes visuales y de nuevo interactuar de un modo distendido y de proximidad con el alumnado del máster y los socios de AVVAC.

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Selecta 15

VisitasIVAM Centre Julio González

Actividad gratuita para los visitantes del Museo. Es necesario inscribirse 15 minutos antes del comienzo de la visita en el mostrador situado en el Hall de entrada al IVAM. Plazas limitadas a 30 personas (se seguirá el orden de inscripción).

ConversacionesIVAM Centre Julio González

La exposición Colectivos artísticos en Valencia bajo el Franquismo toma como arco cronológico las fechas comprendidas entre 1964 y 1976 y acota su espacio geográfico a la ciudad de Valencia en un momento histórico de especial ebullición creativa y combativa. Es el periodo en el que tanto la producción teórica como la práctica artística realizada en la ciudad experimentan una mutación sin precedentes, y es el momento en el que la proyección nacional e internacional de sus creadores vive su máximo desarrollo.

1964 es el año en el que el régimen franquista celebra con una novedosa estrategia de propaganda los denominados XXV Años de Paz, y con motivo de ese evento se editaron carteles, sellos, exposiciones, publicaciones y material documental que trataba de difundir una imagen de modernidad y pacificación que la exposición va a abordar, de una manera inédita, como capítulo introductorio.

1964 es también la fecha de la creación de Estampa Popular de Valencia y el año en el que se gestó el nacimiento del grupo conformado por Manuel Boix, Artur Heras y Rafael Armengol, y Equipo Crónica. La exposición cierra su arco cronológico y su objeto de análisis con la muerte del dictador y la inauguración, casi un año después, de la muestra España. Vanguardia artística y realidad social. 1936-1976 durante la Bienal de Venecia, y la exposición Els altres 75 anys de pintura valenciana auspiciada por el Colectivo de Pintores del País Valencia.

La exposición se presenta como una disección y una reconstrucción de la cultura visual del momento y del papel de las librerías como espacios colectivos de libertad intelectual.

VisitasIVAM Centre Julio González

Actividad gratuita para los visitantes del Museo. Es necesario inscribirse 15 minutos antes del comienzo de la visita en el mostrador situado en el Hall de entrada al IVAM. Plazas limitadas a 30 personas (se seguirá el orden de inscripción).

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Ana Peters

VisitasIVAM Centre Julio González

Actividad gratuita para los visitantes del Museo. Es necesario inscribirse 15 minutos antes del comienzo de la visita en el mostrador situado en el Hall de entrada al IVAM. Plazas limitadas a 30 personas (se seguirá el orden de inscripción).

OtrosIVAM Centre Julio González

Actividad preferente para los AMIG@S del IVAM, pero abierta a todos los visitantes del Museo y gratuita. Es necesario inscribirse 15 minutos antes del comienzo de la visita en el mostrador situado en el Hall de entrada al IVAM. Plazas limitadas (se seguirá el orden de inscripción).

OtrosIVAM Centre Julio González

A Vicent Llobell (Valencia, 1953), conocido como «Sento», se le considera uno de los integrantes de la llamada Nueva Escuela Valenciana del Cómic de los años 80. Sus  ilustraciones y cómics  se han publicado en medios como Bésame Mucho, El Víbora, Cairo, TBO o El Jueves.

«Atrapado en Belchite» es la segunda entrega de las aventuras del médico Pablo Uriel. Se trata de una novela gráfica basada en las memorias de este médico, suegro del dibujante de cómic, que cuenta cómo vivió la Guerra Civil española.

 

 

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Tristes Armas

IVAM Centre Julio González

Martha Rosler (Nueva York 1943) trabaja con video, fotografía, texto, instalación y performance. Su trabajo se centra en la esfera pública, la exploración de temas de la vida cotidiana, los medios de comunicación, la arquitectura y el entorno construido, con una especial sensibilidad hacia el papel de la mujer en la sociedad.

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Tristes Armas

ExposiciónIVAM Centre Julio González

En el siglo XX las fotógrafas fueron partícipes de todas las áreas de la vanguardia, entre ellas la fotografía. Algunas de ellas estudiaron nuevas técnicas en la Bauhaus o frecuentaron a los surrealistas y crearon imágenes oníricas que reflejaban la percepción y experiencia femeninas. Una fotógrafa formada en la Bauhaus como Grete Stern usó la técnica del fotomontaje para manipular y combinar imágenes de distintas fuentes. Su obra auguró las fantasías feministas de finales del siglo XX con la serie Sueños. Por otro lado, mujeres como Dorothea Lange o Cristina García Rodero, son destacadas fotógrafas documentales que emprendieron viajes hasta zonas remotas para fotografiar la pobreza, los pueblos indígenas, proporcionándoles dignidad con la esperanza de cambiar sus condiciones de vida.

Dorothea Lange realiza emotivas fotografías que son sobrecogedores documentos de las terribles condiciones de vida durante la Depresión norteamericana en áreas rurales donde los niños pasaban hambre y sus demacradas madres apenas podían vestirlos. Cristina García Rodero es una de las fotógrafas españolas con mayor reconocimiento, Premio Nacional de Fotografía en 1996, es conocida por sus instantáneas de fiestas tradicionales populares –tanto paganas como religiosas– en España, Europa, Latinoamérica y, en especial, en Haití, donde pasó años investigando y documentando los intensos rituales de vudú.

En el otro extremo del espectro se encuentran todas esas fotógrafas que optaron por prestar atención al mundo interior subjetivo en lugar de al mundo objetivo circundante. Ambos grupos realizaron obras que fueron no solo técnicamente avanzadas sino que se atrevieron a explorar nuevos territorios de la mente y las emociones. Una de las pioneras fue Claude Cahun, que realizó esquizofrénicas imágenes dobles de sí misma mirándose en un espejo y experimentó con otros métodos de distanciamiento. También es del máximo interés la fotografía de Diane Arbus, con sus retratos de personajes marginales. La alienación y el distanciamiento son el común denominador de las fotografías de Arbus, que se sirven de la psicología para entrar en el perturbador mundo interior de sus retratados.

La muestra nos acerca también al proceso de creación de Eva Lootz, Cristina Lucas o Cristina Iglesias, y la definitiva y radical forma de tratar la fotografía de Carmen Calvo, Premio Nacional de Artes plásticas en 2013, con sus máscaras, su espíritu inquietante y la superposición de técnicas. Al estudiar a las fotógrafas se encuentra en estas mujeres una valentía y voluntad extraordinarias a la hora de asumir riesgos y avanzar por caminos desconocidos, exponiendo tanto los miedos y las ansiedades como las posibilidades de las mujeres mientras rompen viejos tabúes y exigen una auténtica autonomía. Se ha escrito mucho sobre la “mirada masculina” que cosifica a las mujeres, pero nos preguntamos si existe la “mirada femenina”. De existir, está basada en una capacidad para enfatizar y comunicar las sutilezas de la intimidad y la emoción que tradicionalmente se han asociado con la capacidad de la mujer para mirar en las profundidades más que en las superficies de las cosas. Al trascender los tormentos y traumas personales, las fotógrafas nos brindan imágenes que son psicológicamente inquisitivas y técnicamente sofisticadas.

ExposiciónIVAM Centre Julio González

El Arte Iberoamericano ha tenido una especial presencia en la Colección del IVAM, siendo decisiva la presencia de Joaquín Torres-García, pionero en la articulación del Constructivismo de la Escuela del Sur. Entre los artistas vertebrales de los años treinta destacan Horacio Coppola y Grete Stern, a los que el IVAM les dedicó sendas retrospectivas lo que permitió que una selección muy importante de sus fotografías y fotomontajes formen parte de la colección. Otros grandes creadores latinoamericanos que se exponen son Wilfredo Lam o Roberto Matta, referentes fundamentales en la modulación del surrealismo en el “Nuevo Mundo”, Álvarez Bravo Chambi o Humberto Rivas.

Tras las modulaciones vanguardistas del arte latinoamericano se introducen las distintas tendencias del arte en la inflexión postmoderna, destacando figuras como Guillermo Kuitca, Eduardo Kac o Jorge Pineda. Recordemos una famosa declaración de Torres García: “He dicho Escuela del Sur; porque en realidad, nuestro norte es el Sur”. No se trataba únicamente de darle la vuelta al mapa sino de comprender y defender el Sur como un territorio de invención, desviación y resistencia, una zona simbólica pero, al mismo tiempo, real y fértil para el imaginario que no puede vivir permanentemente sometida al “colonialismo cultural” ni empantanada en el complejo de inferioridad. La revisión del territorio artístico latinoamericano a partir de las colecciones del IVAM no supone, en ningún sentido, realizar una inclusión “paternalista” ni de una reagrupación “estratégica” que finalmente podría reedificar la posición marginal.

Lo que esta exposición, con obras de artistas latinoamericanos vanguardistas y actuales, permite es visualizar territorios plurales de la creación y, al mismo tiempo, es una oportunidad extraordinaria para comprender que la subjetivación política y artística tiene que estar en la brecha, en ese territorio de incertidumbres y reconocimientos, de diáspora y diálogo, de conflicto y de entendimiento.

Después de la mirada

ExposiciónIVAM Centre Julio González

«La pintura de Rafa Calduch remueve ese fondo de sedimentos que nos mantiene fijamente en una cultura de la imagen y de las formas, para directamente remitirnos, despejados de todo dogma, hacia nuestra propia interioridad, y en ella, a nuestra libertad, a buscar en nosotros mismos y con nuestra propia experiencia de vida una cognición diferente de todos estos saberes acumulados y organizados desde las ideologías y desde las culturas. De una manera reflexiva interroga tanto la mirada del sujeto que mira, como la del propio portador de la mirada, en este caso del pintor. No tiene un particular mensaje que transmitir; lo que tiene es una experiencia plástica vital con todo lo que esto contiene de pieles. Todos los movimientos del pintor emprendidos desde el cuerpo: la mano, el brazo, los hombros, la espalda, el soplo… todos se dirigen hacia la mirada – carne del Otro. Podría parecer que buscan un contacto, y en el encuentro, una complicidad. La pintura parece descender en ella misma, hacia sus propios sedimentos, dejando en suspensión unos reflejos, a la manera de un juego de reverberaciones.

Este proceso físico ligado a la profundidad es especialmente discernible en la pintura que nos ofrece Calduch en esta exposición. Sus polípticos, realizados expresamente para este espacio del IVAM, no se basan en la imagen o el relato, no están en concurrencia o en competición con el espacio; la euritmia que los sustenta no nos resulta extraña, nos hace sentir unas sensaciones que llevamos en nuestros sentidos; sensaciones que nos regresan principalmente a la naturaleza: un cielo, una luz, una estación, una tierra, una brisa, aun un olor. Cada una de ellas nos restablece en nuestro cuerpo, en nuestra unidad como parte de este mundo. Cada pieza de sus polípticos, cada cuadrado, es originalmente autónomo y viene a integrarse sin oponerse y sin fraccionar el conjunto en el cual el artista, constituyendo voluntariamente un solo acto, le ofrece su lugar y una nueva dimensión.

Una dimensión de totalidad que hace que cada pieza pertenezca a la vez a la suma de todas las piezas que componen el políptico. Cada una de las fracciones, reagrupándose, se vuelve simultaneidad, acaparando de un golpe diferentes lugares en un mismo plano, y con el contenido de su particular intensidad continúa la interpretación de su propio papel, participando en el campo de fuerza y en la emisión de luz; un poco como un instrumento en una orquesta sinfónica, tocando en sintonía. Desde su fondo toda la obra se hace pulso. Onda arterial o pulsación que cada contracción, cada vuelta de la mano y de la materia vienen a provocar. El políptico se vuelve marea. No hay ninguna perspectiva posible para el ojo, tampoco centro, ni realmente borde donde mantenerse, nos encontramos en un universo de resonancias, en el interior de una suerte de órgano que respira, con su hálito y con la luz renovando permanentemente su oxígeno, que a la vez revuelve el orden en un juego de alternancia: la superficie permutando con el fondo y el fondo con el viso de la superficie.

En Rafael Calduch existe una satisfacción verazmente física en el acto de producir. Una alegría que conduce a este placer sensual y también juvenil de poner las manos en la pasta, en la arena, en el agua, en el barro. De sentir la materia entre sus dedos, de amasarla, labrarla, de extenderla, en el extremo encuentro del ser con la naturaleza, la nostalgia del movimiento primitivo de la mano al contacto con la materia y de la huella y del signo sobre la roca. El gozo ancestral y posesivo del cuerpo a la tierra y de la tierra al cuerpo. Calduch opera desde el cuerpo, y ahora añadiré que toda su actividad se vuelve un acto de asistencia, de participación; para festejar el hecho de existir. De obrar cada día, ocurra lo que ocurra, en su infinitud. El que mira su pintura debe antes de todo encontrar su propia mirada y no extraerla desde la mirada de la memoria; mira no para buscar: se entrega como se tiende desnudo en la hierba.»

(Extracto del ensayo Después de la mirada de Marek Sobczyk escrito para el catálogo de esta exposición)

Vertebrados

ExposiciónIVAM Centre Julio González

Nanda Botella es una creadora obsesiva, una trabajadora infatigable como demuestra la imponente instalación que ha compuesto para el IVAM, que confía en el azar que no es un “mecanismo” o una estrategia dada sino un proceso de producción de diferencias que, a su vez, tiene formas muy variadas. En sus pinturas y collages combina el signo y el garabato, la escritura y la mancha de color, lo textual y aquello que está cosido, la voluntad de totalización y el placer de la fragmentariedad, en una poética de las huellas que saca partido de los elementos repetitivos consiguiendo que surja lo inesperado. Podemos entender la estética de Nanda Botella como un collage de recuerdos y sueños, tanto en las piezas en las que literalmente aparecen objetos entretejidos con escritura y fragmentos de tela hasta la instalación de los ángeles (realizada en el Palau de la Música en 2012) que acaso sean interrogaciones de sueños que flotan en nuestra imaginación.

Nanda Botella nos invita a ingresar, desde los cuadros a las instalaciones, en una zona de especial luminosidad, surgida de un intenso propósito experimental. Es indudable que en su propuesta aparece una preocupación, constante, por el material, que va desde lo elemental a lo compuesto. La instalación realizada específicamente para el IVAM es una contundente materialización de deseo de Nanda Botella de implicar corporal y emocionalmente al espectador. Una estructura metálica sirve como “bastidor” expandido de una cantidad enorme de piezas de cerámica cocida realizadas una a una. Durante meses, Nanda Botella ha trabajado en una fábrica de Manises realizando esos elementos que rompen, una vez más con la rigidez geométrica, agujerados y sometidos a las marcas de los dedos, plegados y diferenciados para producir un efecto total de vida que se multiplica y transforma. La pintura se ha expandido para transformarse en un lugar vertebrado en el tenemos que encontrar un tiempo inaudito, hermoso, diferente.

La exposición de Nanda Botella Vertebrados presenta en la galería 8 una instalación realizada entre 2013 y 2014 compuesta por dos estructuras de hierro ensambladas y más de 4000 piezas de cerámica esmaltada que, a modo de cobertizo, invita al visitante a entrar y disfrutar de estos materiales y también del juego de luces y sombras que la cerámica proyecta en todo el espacio de la galería. Se incluyen también dos maquetas de esta misma obra y un políptico de técnica mixta sobre lino que refuerzan la pieza principal. En la explanada de acceso al IVAM la muestra se completa con una fuente creada por la artista ex profeso para esta exposición, donde los juegos de luces con el agua y el movimiento de sus piezas dan una idea de su potencial creativo.