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ConversacionesIVAM Centre Julio González
A través de una conversación que mantendrán Llorenç Barber, Montserrat Palacios, Lorenzo Sandoval, Pedro André y Tono Vizcaíno, se introducirán algunos de los elementos que articulan la exposición Llorenç Barber. Archivo de escuchas. El diálogo girará en torno a la forma de presentar un archivo de arte sonoro, las relaciones entre música y contexto o la noción de “plurifocalidad”. Además, se hará referencia a algunas de las prácticas y métodos del artista, tanto de su producción sonora como de su faceta como organizador de ciclos y festivales.
Tras la conversación, Llorenç Barber realizará la primera parte de la performance Música Materia. Dos recitales / miscelánea para habla y metal, como apertura a la inauguración. En palabras del artista: “Toda música tiende al silencio. Y toda su potencia está en las pausas entre uno y otro sonido. Claro que en ese ‘entre’, de chiripa, se nos cuela ¡zas! el eco radioactivo de la BigBang, aquella inflación primigenia de ondas gravitacionales. Atención pues a los trazos y trozos sónicos, pero también a lo inesperado. La música, pues, es como ir de pesca: puro polvo cósmico/galáctico que bulle detrás, cual señal genuina, esto es, cual silencio en estado de (im)pureza”.
Llorenç Barber es músico / artista sonoro. Se le conoce por su trabajo vinculado con el minimalismo, las nuevas músicas paisajísticas o contextuales, las ideas vinculadas con ciudades como orquesta, las músicas plurifocales o los «de sol a sol». La crítica ha dicho de Barber que «sus trabajos con campanas y su capacidad por hacer de la calle un gran escenario sonoro lo convierten en un rara avis de la composición de nuestros días».
Montserrat Palacios es una cantante mexicana afincada en Valencia, además de etnomusicóloga y doctora PhD por la Liberis Artis Universitas. Su trabajo vocal consiste en la interrelación de los objetos cotidianos con la voz mediante composiciones propias, basadas en técnicas de improvisación y extended voice. Se centra en el arte sonoro y de acción, la antropología sonora, la investigación y la transdisciplina. Desde 1999 es directora musical de los ‘Conciertos de campanas’, investiga y canta a dúo con el compositor Llorenç Barber. Ha escrito tres libros en torno a la identidad sonora y la memoria histórica de las campanas y, además junto Barber, ‘La Mosca tras la oreja. De la música experimental al Arte Sonoro en España’ (ed. SGAE). Es madre de dos hijos.
Lorenzo Sandoval trabaja como artista, cineasta y comisario. Formó parte de ‘Canine Wisdom for the Barking Dog’ en Dak’art 2018 y del ‘Miracle Workers Collective’ representando a Finlandia en la Bienal de Venecia 2019. Presentó la película e instalación ‘Shadow Writing’ (Fábrica Colectiva) en el IVAM CADA de Alcoi en la exposición ‘La sociedad del rendimiento’. Con Tono Vizcaíno produjo la exposición ‘Industria’ para el IVAM, en 2021. Actualmente Sandoval trabaja en su proyecto cinematográfico ‘Aquel verano del 22’.
Pedro André es un artista sonoro y productor electrónico de Oporto, Portugal. Actualmente es compositor residente en el Museo de la Ciudad de Oporto y, en colaboración con el artista Nils Meisel, desarrolla los talleres de sonido CSF. Como productor de música electrónica, André ha colaborado con músicos y artistas sonoros, entre otros, Pedro Augusto, Gil Delindro y Jonathan Saldanha. Con frecuencia, asimismo, ha trabajado en colaboración con los artistas visuales Mariana Caló y Francisco Queimadela, Lorenzo Sandoval y el comisario Nuno Faria en varias instalaciones artísticas y proyectos de vídeo.
Tono Vizcaíno es licenciado en Historia y Doctor en Arqueología por la Universitat de València. Su ámbito de especialización es la Arqueología Pública, en particular el estudio de los usos y los significados que el pasado y el patrimonio tienen para la sociedad del presente. Ha trabajado a instituciones como el Museo de Prehistoria de València, el Consejo Europeo de Investigación de la Comisión Europea y la Academia de España en Roma. Actualmente trabaja como autónomo en el ámbito de la gestión del patrimonio y de los museos, implementando proyectos que fomentan la participación ciudadana.
¿Cómo sería percibir las obras de arte desde el cuerpo y el sonido? En esta experiencia familiar planteamos un acercamiento a la exposición de la colección del IVAM, Juana Francés, bajo esta premisa.
Desde la práctica con el cuerpo indagaremos sobre la sensibilidad de la vibración del sonido en nuestros organismos. Exploraremos las obras, durante este recorrido dinámico en familia, para descubrir el mundo sonoro que habita en ellas, muchas veces escondido, pero presente. El sonido de las piezas se materializará mágicamente, al convertirnos en un grupo de cuerpos que suena y que hace sonar el museo.
Laura Ramírez Ashbaugh (Madrid, 1988) es coreógrafa, bailarina, profesora y DJ afincada entre Madrid y Amsterdam con raíces en Ecuador, Norteamérica y España. Licenciada en teatro físico en la Real Escuela de Arte dramático y actualmente cursando el master DAS Choreography en Amsterdam, sus estudios de danza y coreografía se han desarrollado en escuelas como Martha Graham School en Nueva York, SNDO en Amsterdam o PAF en Francia. Actualmente se encuentra en medio del proceso de su siguiente proyecto llamado ‘Oasis of Serenity’ y forma parte del departamento de mediación y educación del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía.
Más fechas próximamente
Muchas huellas anónimas, conscientes o inconscientes, marcan los muros del antiguo complejo hospitalario. Un incendio, una gotera, roces del cabezal de una cama, desprendimientos, arañazos, golpes de mobiliario, una inscripción indescifrable, un insulto, un grafiti hecho de barro y humo. Todo escribe el muro, lo tiñe, lo incide, lo pinta, lo mancha, lo borra, lo degrada.
Con este proyecto se ha tratado de imaginar la posibilidad de traducir estos muros residuales a paisajes, convirtiéndolos en ventanas de lo hasta ahora invisible, marginal y olvidado.
Los fragmentos rectangulares extraídos de las paredes mediante arranque mural y alojados sobre un nuevo soporte de lienzo, se transmutan en paisajes. Paisajes sin punto de fuga, ni luz ambiental, sino hechos de color, materia, tiempo y memoria. Trasladados al mundo exterior, son ventanas. Ventanas que, aunque no miran hacia afuera, no son ciegas, han visto y también oído. Miran hacia dentro y nos permiten contemplar las vistas del mundo interior de un lugar y unas historias que merecen ser rescatadas.
Un proyecto de Diputación de Valencia
El museo universal, invento de la Europa de la Ilustración, estaba destinado a representar el prestigio de la nación y las riquezas de toda la humanidad. Templo de la belleza y la armonía, desempeñó un papel central en la modernidad. Aunque cuestionado, su modelo sigue siendo hegemónico.
Françoise Vergès examinará esta genealogía antes de plantearse cómo podría ser un «post-museo» en el contexto de la catástrofe climática, las nuevas tecnologías y el capitalismo patriarcal de raza neoliberal.
Esta conferencia es culmen del seminario de investigación que tendrá lugar desde el día 29 al 31 de enero en el contexto del programa de Doctorado en Pensamiento Filosófico Contemporáneo de la Facultat de Filosofia de la Universitat de València. Si estás interesado en acudir al seminario completo, puedes ponerte en contacto con la universidad a través de este correo: hasang.lopez@uv.es
Françoise Vergès (La Reunión-Francia) es escritora, feminista decolonial antirracista y comisaria independiente. El título de su última publicación es ‘Programme de désordre absolu. Decoloniser le musée’ (2022).
Dentro de la conmemoración del centenario del nacimiento del artista alicantino Eusebio Sempere y en colaboración con el MACA, Museo de Arte Contemporáneo de Alicante, el IVAM concibe una exposición sobre Eusebio Sempere circunscrita a su estancia en París, un periodo de tiempo que se extiende desde principios de 1949 hasta enero de 1960.
Durante la visita comentada se revisarán dos series importantes en su trayectoria, los llamados ‘gouaches de París’ y los relieves luminosos. Asimismo descubriremos, junto al equipo de mediación del museo, las múltiples conexiones y las correspondencias que nos ofrece la extensa documentación conservada de este periodo que el artista vivió en la capital francesa.
Fechas:
Domingo 9 de junio, 12h (valenciano)
Con motivo del 35º aniversario del IVAM se inicia una serie de exposiciones que, bajo el título genérico Escenas de la Colección del IVAM, irán mostrando combinaciones espacio temporales de los fondos del museo. Concebidas a modo de ensamblajes, nos permitirán conocer los múltiples sentidos de las obras y documentos que constituyen la Colección del IVAM.
A partir del concepto de «escena» —entendida como un momento en el tiempo, una articulación de situaciones diversas que se construyen, se transforman y desaparecen— el equipo de mediación del museo atravesará la colección del museo mediante lecturas globales, deshilando y tejiendo diversos hilos de sentido a partir de obras específicas.
En la primera de estas escenas, bajo el título Hacer paisaje, y a partir de Pierced Espiral (Robert Smithson, 1973) hablaremos de la idea de museo como catalizador de un contexto y la idea de paisaje como una construcción que aúna arquitectura, reflexiones sobre el paisaje vivido, modos de vida y pensamiento. Nos acercaremos a cuestiones de espacio-tiempo, arquitecturas, arqueologías y memorias de vidas compartidas.
Antoni Muntadas (Barcelona, 1942) analiza la presencia de los mass-media en las sociedades contemporáneas, valora su inmersión continuada en la vida diaria y evidencia cómo esta transformación ha contribuido también al avance del arte contemporáneo. La utilización de vallas publicitarias, neones, carteles, cajas de luz y mensajes extraídos de la publicidad los ha empleado el artista multimedia como una vuelta de tuerca de la apropiación de medios «impropios» del arte, para su avance en el ámbito de lo sociopolítico. Los collages característicos de las vanguardias históricas han derivado en montajes audiovisuales como el que ofrece la instalación multimedia Stadium VIII (Homenaje a la audiencia), con la que Muntadas reflexiona sobre los espacios destinados a los espectáculos teatrales, deportivos, musicales, políticos y su evolución a lo largo de los siglos. El estadio olímpico de Berlín sirvió en la década de 1930 tanto para celebrar las Olimpiadas de 1937 como para congregar a las masas en actos políticos del partido nacionalsocialista alemán. El mismo espacio es empleado para transmitir mensajes multitudinarios con fines muy dispares.
La instalación recrea el perímetro de un estadio flanqueado con columnas y suelo de arena, mientras se proyectan sobre los dos extremos del espacio sendos vídeos. En estos se muestran imágenes que combinan el detalle gestual de personas integradas en la masa y los recintos que los acogen: desde teatros y foros romanos hasta los estadios ultramodernos donde se practican deportes mayoritarios o se realizan macroconciertos. Primeros planos y planos generales que se vinculan con las series fotográficas Stadia/Furniture/Audience (Nueva York, 1991) y Architecture/Raums/Gesturen (Stuttgart, 1988-1991). La muestra se completa con una instalación en el pozo del claustro renacentista, la proyección de un ojo humano que se descubre al asomarse dentro.
Con motivo de esta exposición se ha editado una publicación en dos volúmenes: el libro visual Stadium y Arquetipos Mediáticos, que incluye un texto de Margaret Morse y un CD titulado Audio para tres instalaciones. Esta exposición es la primera realizada en España por el artista, residente en Nueva York desde 1971, tras las mostradas en el Centro de Arte Reina Sofía de Madrid (1987) y el Palau de la Virreina de Barcelona (1988).
Al igual que otros artistas que han empleado la experiencia vital como obra artística, Hamish Fulton (Londres, 1946) convirtió sus viajes y caminatas, sus recorridos por la Naturaleza y sus hallazgos, en el principal motor de su trabajo. Para él, lo único que deberíamos llevarnos del paisaje son las fotografías que tomemos en nuestro paso; y lo único que debiéramos dejar en él son nuestras huellas. A finales de los años sesenta, la escultura desarrollada en el Reino Unido fue desligándose del objeto en sí mismo y de los dogmas estéticos vigentes. Una nueva tendencia escultórica fue introduciendo, además de los objetos, fotografía, texto, performances o instalaciones. Esta tendencia del arte conceptual se diferencia del Land Art precisamente en su intención de no transformación del medio natural, en su negativa a convertir el espacio artístico en un sucedáneo de la Naturaleza. En su práctica hay, por lo tanto, un respeto por el medio ambiente que promueve el decrecimiento del impacto humano en el ámbito natural.
Asimismo, Hamish Fulton es un gran registrador de sus acciones. Los textos a pequeña escala en formatos portátiles; sus esculturas desmontables que imitan el perfil de una cordillera o de una montaña; los murales de grandes dimensiones que explican la acción y conjugan los colores como una experiencia natural… son materiales que acompañan su producción fotográfica que, con toda seguridad, es la parte más reconocible de su práctica artística. Antes de considerarse escultor, fotógrafo o poeta, Fulton se reivindica como caminante, que es como decir que se considera hombre antes que artista.
La exposición convierte las salas del Centre del Carme en una prolongación conceptual del paisaje, e incluye dibujos, textos, murales y fotografías. Con motivo de esta gran muestra, se ha editado un libro en colaboración con Electa-España ideado por el artista para la Colecció del Carme.
Coinciden en estas fechas en el Centre del Carme tres exposiciones que definen con claridad la línea programática de esta segunda sede del IVAM, dedicada a mostrar la obra de artistas internacionales que se encuentran en su media carrera. Ettore Spalletti expone en la Capilla de la Vida y en la Sala Embajador Vich; Lothar Baumgarten interviene las paredes del claustro renacentista y Juan Muñoz (Madrid, 1953 — Ibiza, 2001) muestra una treintena de obras en la Sala Ferreres.
La clave para acercarse a su trabajo viene determinada por las figuras humanas, ciertos objetos simbólicos y cotidianos (suelos, pasamanos, escaleras o columnas) y, sobre todo, los espacios donde tienen lugar dichos encuentros objeto-subjetivos. Como ocurre con escasos artistas contemporáneos —tal vez podríamos incluir en esta categoría también a Miroslav Balka— Muñoz tiene en la narración y en la necesidad de contar historias la base fundamental de su proyecto artístico. Sus personajes son apuntadores teatrales, enanos expuestos a la mirada externa, grupos de personas que hablan entre sí, casi cuchicheando, conversaciones inentendibles pero imaginables en espacios sintetizados, pero de gran simbolismo. Los suelos geométricos que ocupan salas enteras evocan lugares de memoria y un gusto por el detalle argumental de la arquitectura. La ausencia de personajes, o su presencia ocultada en ocasiones, remite a una puesta en escena teatral beckettiana, de esperas que no siempre desean ser atendidas; de significados que vuelven sobre sí mismos y cambian cada nueva vez que las instalaciones son observadas.
La exposición presenta obras realizadas por Muñoz en los últimos diez años, un periodo de gran producción artística. Se ha editado un catálogo en colaboración con el Van Abbeuseum de Eindhoven que reúne todas las obras presentadas, junto con un collage de textos seleccionados por el artista que incluye guiones de películas, conversaciones, obras de teatro, etc. Sin duda alguna, Juan Muñoz es uno de los artistas más significativos de su generación y un abanderado de la mirada narrativa en el arte contemporáneo.
El Centre del Carme, como segunda sede del IVAM, acogió con frecuencia intervenciones realizadas in situ para alguno de sus espacios emblemáticos. En este caso, y por un período de doce meses, Lothar Baumgarten (Rheinsberg, Alemania, 1944) intervino las paredes interiores del claustro renacentista. Tierra Firme es el nombre que dio Colón a la parte Nordeste de América del Sur (Venezuela y Las Guayanas); en botánica, este responde a las zonas de tierra seca que se encuentran en las riberas altas de los ríos, en oposición a las pantanosas e inundables de las áreas más bajas. En 1971, cuando aún era alumno de Joseph Beuys, Baumgarten ya inscribía nombres indios sudamericanos sobre fotografías que, no obstante, no eran las selvas tropicales que semejaban, sino distintas imágenes de Grünkohl, una variedad de brócoli. Interesado en las culturas indígenas americanas, su mirada antropológica ha sido transferida al arte desde lo artístico, no desde lo archivístico o documental. Los numerosos viajes que ha realizado como un antropólogo visual, no siempre se han plasmado en imágenes de esos lugares, sino en interpretaciones, en su estudio o su casa, de aquello sentido allí.; como un chamán que ejerciera allá donde se encuentre.
Sobre una pintura de óxido rojo que se extiende por los cuatro lados del claustro, diferentes recuadros, similares a los de una tabla periódica de los elementos, muestran nombres en castellano («oro», «zinc», «platino» o «tántalo») escritos con letras blancas sobre un recuadro negro. Encima de estos, de manera invertida doblemente (letras negras sobre fondo blanco y texto volteado) una serie de palabras que responden a sus nombres en lenguas amerindias. La reflexión sobre el colonialismo es sutil pero contundente, porque le texto en castellano, escrito en mayúsculas, es dominante, impositivo. Esta instalación de largo recorrido incluía los efectos del tiempo y de la humedad en sus textos pintados, que acabaron desprendiéndose, poco a poco, del muro.
En la década de 1980, Tony Cragg (Liverpool, 1949) inicia un análisis sobre aspectos claves de la contemporaneidad que revierten de inmediato en sus piezas e instalaciones. La relación entre naturaleza y cultura, por ejemplo, así como la importancia del simulacro en el arte, son temas expuestos con detalle y profundidad. Del mismo modo, un buen número de esculturas demuestran la decisiva aportación de las partes —en apariencia insignificantes en su individualidad— en un todo general que, a su vez, es más que la suma de ellas. Por otro lado, sus instalaciones plantean dudas razonables sobre los excesos de la sociedad de consumo y sobre sus hábitos cada vez más bulímicos. El arte, cuando acierta, tiene la facultad de parar el tiempo, de construir una distancia con el presente y sentar principios fundamentales. En Minster (1987) la acumulación de objetos de hierro y metal conforman torres que apuntan hacia arriba, en perfecta definición afilada; en la sencilla Five Bottles on a Shelf (1982), cinco envases de plástico de colores diversos se alinean en un estante blanco y nos recuerdan la fabricación y el desecho imparables —más aún vistos desde el presente— pero también hacen un guiño a una sencilla y efectiva composición de Giorgio Morandi. Es el tiempo del pragmatismo, del «fin de la historia» y el boom del mercado artístico, pero en obras como estas, o en la mítica Britain seen from the North (1981) Cragg nos alerta de ciertas costumbres acomodaticias. La exposición consta de dos partes: en la primera, se reúnen obras realizadas entre 1979 y 1990 que ofrecen un amplio catálogo en el uso de materiales, formas y reflexiones conceptuales. En la segunda, el propio artista ha seleccionado una serie de piezas elegidas específicamente para la Sala Embajador Vich y la Capilla de la Vida. Con motivo de esta muestra, se ha editado un libro de artista dentro de la Colección Libros del Carmen. Tony Cragg está considerado uno de los principales exponentes de la escultura británica del último tercio del siglo XX.
En 1989 se cumplieron 150 años del nacimiento oficial y público de la fotografía. Con motivo de esta efeméride, se realizaron numerosas exposiciones en museos internacionales de prestigio y, en las más significativas, la obra de Joan Fontcuberta (Barcelona, 1955) estaba presente. Su principal investigación —el análisis del medio fotográfico y su vinculación con la verdad— ha ido planteando cuestiones fundamentales sobre conceptos como evidencia, realidad, representación y ubicuidad. Las imágenes han devenido universales y globalizadas; han compuesto atlas de memoria y recreaciones de lo por venir; implican no solo al arte, sino a todas las materias creativas, científicas, sociales y políticas. Fontcuberta entendió este poder intrínseco de la fotografía desde bien pronto, seguramente debido a sus estudios de Ciencias de la Información en su ciudad natal. Desde entonces y hasta ahora, contemplar sus series fotográficas implica dudar de lo que se ve, renunciar incluso a lo que ya se sabe.
La muestra interpreta el título del libro de Joseph Conrad El corazón de las tinieblas y propone una reflexión de la naturaleza de la fotografía tomando como pretexto la fotografía de Naturaleza. Este viaje de ida y vuelta sobre la condición de lo fotográfico se realiza a través de seis series producidas en los últimos diez años: desde Herbarium (1982) pasando por Fauna (seguramente su serie más conocida, presentada en el MoMa de Nueva York en 1988) hasta Doble cos, realizada en 1992, patrocinada por la Colección Ordóñez-Falcó de fotografía y que se muestra aquí por primera vez. Completan la exposición las series Frottogrames, Safari y Palimpsestos.
Pese a la gran importancia de Fontcuberta como artista visual, su peso específico en el ámbito fotográfico también incluye la investigación historiográfica, la crítica, la gestión cultural, el comisariado de exposiciones, la docencia o la edición. Con motivo de esta muestra, se ha editado una publicación que incluye las obras y las series expuestas, así como textos de Josep V. Monzó, Glòria Picazo, Manel Clot, José Miguel Cortés, Julia Gillemon, Andy Grundberg y Vilem Flusser.