Henri Michaux

IVAM Centre Julio González

Henri Michaux (Namur, Bélgica, 1899 – París, 1984) desarrolló un arte de raíz surrealista, en la medida que recurrió al automatismo para crear un mundo personal de imágenes psíquicas, mitos y presencias fantasmales: un repertorio formal originado, en ocasiones, por el empleo de alucinógenos. Precursor de lo que se ha dado en denominar informalismo, sin embargo las obras de Michaux se distancian de las de los artistas de esa corriente en tanto en cuanto están realizadas con mayor coherencia y por sus sugerencias y alusiones figurativas.

Esta exposición incluye ciento veinte obras, correspondientes a todos los períodos creativos del artista.

Michaux, además de pintor, está considerado como uno de los poetas más importantes del siglo XX. Fue un artista de fuerte personalidad, marcada por la introversión y por profundas creencias religiosas, que influyó decisivamente en los cambios experimentados a lo largo de su trayectoria artística. Realizó frecuentes viajes por Extremo Oriente y América del Sur y a partir de 1937 centró su actividad en la pintura, realizando una serie de aguadas sobre fondo negro que denominó “Phantomismes”. En esas obras, consideradas un antecedente del expresionismo abstracto, utilizó el recurso del automatismo surrealista para presentar un mundo personal que, a través de signos y formas relacionados con los ideogramas y las caligrafías orientales, remite a recuerdos del pasado y a sentimientos y lugares vividos en sus viajes.

En 1955 Michaux, bajo la influencia de la mescalina y sirviéndose del dibujo a pluma, realizó unas obras detallistas y sumamente meticulosas, entroncadas con las posteriores propuestas de Pollock y Twombly. Durante los años 60, sin abandonar las experiencias con alucinógenos, creó obras sirviéndose de técnicas mixtas, como la aguada combinada con el lápiz de color y tinta china, para ofrecer un universo formal de sugerencias figurativas.

Las creaciones de Michaux, emparentadas con las de Max Ernst, De Chirico, Paul Klee y las de los artistas adscritos a la abstracción lírica, son el resultado de una pasión por la expresión total.