Regina de Miguel transforma el IVAM en un museo galáctico para imaginar de forma poética otros futuros posibles

Nota de prensaIVAM Centre Julio González

El Institut Valencià d’Art Modern (IVAM) inaugura este miércoles ‘Un mundo turbiamente vivo’, una exposición de Regina de Miguel (Málaga, 1977), comisariada por Rosa Lleó, que transforma la Galería 6 en un espacio de experimentación desde el que imaginar otros mundos posibles. A través de una instalación que combina cine, documentos, objetos, imágenes y elementos escultóricos, la artista propone una reflexión sobre las consecuencias de la explotación de los recursos y las relaciones entre las distintas formas de existencia.

“En las obras de Regina de Miguel hay continuas referencias a la astrobiología, la astronomía, la geología, la botánica, el cine o la literatura, todo ello contado de una manera muy poética con guiños frecuentes a la ciencia ficción e hibridando géneros”, ha explicado la directora del IVAM, Blanca de la Torre, durante la presentación. “Aunque hable de cuestiones científicas, siempre lo traslada al terreno de la ficción especulativa para actuar desde ahí”, detalló.

Con ‘Un mundo turbiamente vivo’, la artista “se interroga sobre nuestros modos de vida actuales, sobre la falta de atención y de escucha, habla de fragilidad y vulnerabilidad, sobre cómo habitar un sistema dañado y posibles escenarios futuros”, ha apuntado de la Torre.

El proyecto se articula en torno a un museo imaginario del futuro, en ruinas, situado en un planeta llamado Tornus, convertido en un territorio de colonización y extracción hasta agotar sus propios recursos. En este universo de ficción, el museo Alkane alberga los restos de una civilización y custodia réplicas de todas las obras de arte y documentos del universo.

“Un escenario que nos devuelve, inevitablemente, a nuestro presente en la Tierra y que nos invita a cuestionar la ambición de extraer en otros planetas mientras seguimos devastando las condiciones de vida en el nuestro.”, ha remarcado la comisaria, Rosa Lleó.

“Estamos viviendo muchos desastres naturales. Las políticas imperialistas, de los megamillonarios, de esos líderes inflexibles, no quieren ver qué está pasando con nuestras políticas climáticas y no lo quieren remediar. Eso está afectando a los más pobres de la Tierra y a los más vulnerables. Ya tenemos hasta refugiados climáticos”, ha denunciado Regina de Miguel.

El relato de la exposición tiene su origen en la pandemia. “Cuando todo aquello empezó, yo venía de realizar unos trabajos en la selva de Colombia sobre temas de extractivismo y violencia extrema sobre los cuerpos y los territorios”, ha relatado la artista.

Una gran cortina plateada introduce al público en una atmósfera que remite a los laboratorios de cultivo in vitro. Aquí se muestran los restos de ese museo imaginario con dibujos, pinturas, esculturas, mapas en forma de acuarela y obsidianas grabadas con especies extinguidas. La escalera que conduce a la planta superior funciona como un portal entre dos mundos. En la planta superior se proyecta ‘Aguas intoxicadas, cometas nunca más vistos y una reunión de suicidas’, una película desplegada en cinco pantallas que forma parte de las investigaciones recientes de Regina de Miguel. Se presentó en la Bienal de Arte de Toronto y cuenta con la colaboración de Catapulta.

La película transita por distintos escenarios: las ciénagas que rodean Berlín, las granjas de coral de Puerto Rico —un territorio que la artista conoce y donde las políticas ambientales, la experimentación militar y las economías coloniales han contribuido durante décadas al vaciamiento de los ecosistemas—, el observatorio de Arecibo o el desierto de Atacama. “Cuando un arrecife de coral se blanquea, significa que el sistema general está colapsando”, apuntó la artista.

Ideas como el colapso, la ruina o el suicidio aparecen de forma explícita en la muestra. Aunque la artista no hace un señalamiento de la catástrofe porque “eso es lo fácil”, sino que aboga por “chispazos de esperanza”. Lejos de proponer una visión exclusivamente apocalíptica, Regina de Miguel “mantiene abierta la posibilidad de pensar otras formas de existencia y de relación con el mundo”, ha subrayado Blanca de la Torre, quien también recordó que la exposición dialoga con la idea de Museo Anfibio que articula su proyecto museográfico.

El tono de la exposición “no puede desligarse del momento histórico que atravesamos en el que territorios, especies y formas de vida se sacrifican en nombre de la acumulación de capital”, en palabras de la comisaria. “Pero estamos a tiempo de realizar cambios desde los cuidados, desde el arte, ése es mi propósito como artista”, apostilló Regina de Miguel.

 

Regina de Miguel

Nacida en Málaga, Regina de Miguel se trasladó a València y estudió Bellas Artes en la Universitat Politècnica. Durante su etapa de formación trabajó como educadora en el IVAM, una experiencia que contribuyó a configurar su relación con el arte contemporáneo. “La exposición se inscribe en la voluntad del museo de recuperar y visibilizar a artistas internacionales vinculados al contexto valenciano, tanto por su lugar de nacimiento como por haber desarrollado en la ciudad una parte significativa de su trayectoria vital y profesional”, destacó Blanca de la Torre.

 

 

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