El IVAM despide ‘A media lumbre’, una exposición que pone en valor la artesanía y los oficios tradicionales
• La muestra, que se clausura el domingo 14 de junio, viajará a Palma de Mallorca donde se expondrá en Es Baluard Museu d’Art Contemporani y en Casal Solleric
València (12.06.26). El Institut Valencià d’Art Modern (IVAM) despide este domingo, 14 de junio, la exposición colectiva ‘A media lumbre’ en el Centre Julio González. La muestra, que reúne obras de 27 artistas realizadas con materiales como cerámica, barro, lana, textiles, esparto y otras fibras naturales, pone en valor la artesanía, los oficios y los saberes tradicionales de los territorios.
‘A media lumbre’ es una producción realizada por el IVAM, en colaboración con Casal Solleric, Es Baluard Museu, CDAN y Museo Terra. Tras su paso por el museo valenciano, la muestra itinerará en el Casal Solleric/Es Baluard Museu d’Art Contemporani de Palma (del 24 de julio al 18 de octubre de 2026), en el CDAN de Huesca y en el Museu Terra de L’Espluga de Francolí.
El público que hasta el próximo domingo visite la muestra, comisariada por Blanca de la Torre, será recibido por una gran pancarta con la palabra ‘Guapa’ de Pilar Albarracín. A lo largo del recorrido los visitantes descubren las obras realizadas en arcilla vidriada de Glenda León, las ánforas de Antonio Fernández Alvira, las flores azules de porcelana de Noemi Iglesias Barrios, piezas cerámicas de Marta Font o una instalación de Josefina Guilisasti realizada junto a artesanas de Rari, en Chile.
La muestra incluye obras de Isabel Servera realizadas con técnicas vinculadas al trenzado de palmito, los tapices de Adriana Meunié, una instalación escultórica de Laura Segura o una pieza de Jessica Stockholder. Otras obras recuperan el uso del esparto, como las de Sonia Navarro o Ana Laura Aláez, o la cerámica, como Concha Ybarra, Sarah Viguer Cebriá, Javier Bravo de Rueda o las baldosas esmaltadas de Susana Cámara Leret.
Por su parte, Ricardo Calero reivindica la cestería tradicional y su relación con el entorno natural, mientras que Laurita Siles recupera la lana de la oveja carran-zana, para reflexionar sobre biodiversidad y patrimonio cultural.
La exposición incorpora no solo piezas visuales, sino también obras sonoras como las de Saskia Calderón, junto con piezas olfativas, como un monumental collar suspendido de Julie C. Fortier que desprende aromas de sotobosques.
Frente a la aceleración constante, la exposición propone al espectador realizar una pausa y reflexionar sobre nuestra relación con el territorio, la memoria y los ritmos de producción contemporáneos. La muestra invita al espectador a reconsiderar aquello que durante mucho tiempo quedó relegado a los márgenes: los oficios, las técnicas manuales, el paisaje doméstico o los conocimientos transmitidos fuera de los grandes relatos oficiales.


