Picasso

La Suite Vollard

La historia de las galerías de arte modernas se asienta, entre otras bases, sobre la relación que Pablo Picasso (Málaga, 1881 – Mougins, Francia, 1973) mantuvo desde 1901 con Ambroise Vollard (Isla de La Reunión, 1885 – Versalles, 1939). Presentados por el industrial catalán Manach, quien ayudó a Picasso en sus primeros años en París, la relación del marchante con el artista desbordó cualquier previsión únicamente comercial para adentrarse en el ámbito de la amistad verdadera. El mismo año, Vollard organiza en París una exposición del pintor malagueño junto al artista vasco Iturrino y durante la década de 1910 adquirió la mayoría de los cuadros y aguafuertes de Picasso, a quien animó asimismo a realizar esculturas y ediciones bibliográficas de gran valor y que le permitió conocer de primera mano la obra Cézanne, una de sus grandes influencias.

Aunque Daniel-Henry Khanweiler sustituyó a Vollard como marchante y galerista de Picasso a partir de 1907, ambos mantuvieron siempre una amistosa relación personal y profesional. El origen de la historia de esta serie de 100 grabados está en un acuerdo por el que, a cambio de unos cuadros de Renoir y Cézanne propiedad de Vollard, Picasso se comprometía a realizar una serie de dibujos destinados a ser impresos por Roger Lacourière (con una tirada de 250 ejemplares). Realizados en 1927 y 1937, la carpeta se compone de 97 grabados —resultado del acuerdo inicial—, más tres retratos de Vollard incluidos posteriormente. Persisten cuatro temas principales: «La batalla del amor», «El taller del escultor», «Rembrandt» y «El Minotauro», y prevalece el estilo neoclásico que impregnó su obra tras el viaje a Italia. Se mantienen muy pocos ejemplares completos de toda la serie, uno de los cuales es este, propiedad del Instituto de Crédito Oficial.