Pablo Palazuelo
Pablo Palazuelo (Madrid, 1915 – Galapagar, Madrid, 2007) ha dedicado toda su carrera a la investigación de las formas y tensiones estéticas de la abstracción y la geometría. Su singular poética recibió en una primera etapa la influencia inicial del cubismo, Klee y Kandinsky y se adscribió con las formulaciones más creativas de la vanguardia clásica. En 1948, el ministerio de Francia becó al artista para viajar a París y establecer su residencia, distanciándose así del franquismo. Palazuelo, que concebía el arte como “un camino para dar salida a los problemas humanos”, generó un vocabulario surgido de patrones geométricos subyacentes en la naturaleza. Con una sensibilidad articulada a partir de la constante reflexión teórica y de un lirismo subrayado a través de la luminosidad y los ritmos, el autor se distanció del rigor formal característico del constructivismo y de la abstracción geométrica.
El artista ha acompañado su trayectoria artística junto a la investigación de las matemáticas, la filosofía islámica y china, conocimientos que complementó con el agnosticismo occidental. Esta base intelectual le sirvió para establecer conexiones formales entre la pintura, la música y las matemáticas, que como ha escrito Kevin Power en el catálogo de la muestra, acercaban a las formas a “geometrías espirituales”. La conjunción de líneas y planos puros, recurrentes en sus obras, no intenta generar ilusiones ópticas, si no que busca la interrelación entre la razón y la emoción.
El recorrido de la obra de Palazuelo se ha abordado en esta primera exposición de carácter retrospectivo, organizada por el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, curada por Marta González Orbegozo, y que ha llegado en itinerancia al IVAM un año más tarde. En esta se observa la evolución creativa del artista a través de aproximadamente cincuenta y seis pinturas, obra gráfica, el libro de artista Lunariae, y once esculturas. Con motivo de la muestra se edita un catálogo con reproducciones y documentación de sala y textos de Kevin Power, Fernando Castro, Yves Bonnefoy, el propio Palazuelo y un poema de Jacques Dupin.



