Mompó
Constelaciones, representaciones y signos
La evolución de Manuel Hernández Mompó (València, 1927 – Madrid, 1992) deriva de una figuración expresiva a un informalismo de marcado carácter cromático, hasta alcanzar un estilo personal que aunaba referencias innatas a la luz, la transparencia y una cierta levedad proclive no obstante a la reafirmación de escrituras y signos propios. Esta muestra retrospectiva reunió setenta obras que funcionaban como una línea de tiempo en su evolución artística y en su vida, pues el artista valenciano falleció apenas cinco meses después de su clausura.
Mompó estudió en la Escuela de Bellas Artes de San Carlos (1943-1948), consigue una beca para la Residencia de Pintores de Granada y expone en 1951 en la histórica Galería Mateu de València, un faro de modernidad en el asfixiante ambiente franquista. Poco después, en 1954, visita París, se instala después en la Academia Española de Roma y viaja a Holanda, donde le influye especialmente el Grupo Cobra. A diferencia de estos, Mompó siempre mantuvo una cierta fidelidad poética a su origen mediterráneo, caracterizada en especial por la sensibilidad cromática y una cierta vivacidad lúdica. Con el paso del tiempo, va encontrando una voz propia que emerge de la escritura, los signos, el color y que conforma una serie de constelaciones cada vez más ligeras y sutiles; más elementales, en definitiva. En 1968 participa en la Bienal de Venecia, donde consigue el Premio de la Unesco. En 1984 obtiene el Premio Nacional de Artes Plásticas y en 1992, de manera póstuma, el Ministerio de Cultura español le concede la Medalla de Oro al mérito en las Bellas Artes.




