Legado Juan Manuel Díaz-Caneja en el IVAM

ExposiciónIVAM Centre Julio González

La exposición Legado Juan Manuel Díaz-Caneja en el IVAM, curada por Teresa Millet, estaba formada por 39 obras, fechadas entre 1931 y 1985, que constituían una excelente muestra de las diferentes etapas en la evolución de su trayectoria artística. Este conjunto de obras cedidas por la esposa del artista, Dª Isabel Fernández, formaban el Legado Juan Manuel Díaz-Caneja, que aportaba a las colecciones del IVAM la obra de uno de los pintores representante de los vocabularios y corrientes del siglo XX en el estado español. Con motivo de la muestra se editó un catálogo con textos textos de Jaime Brihuega y Javier Villán con documentación de la obra expuesta.

 Juan Manuel Díaz-Caneja (Palencia, 1905 – Madrid, 1988) presentó una obra con una sensibilidad artística cercana a la poesía. Sus primeros poemas en la revista Parábola en 1928, durante su etapa académica en Madrid compartió vida cultural con Alberto, Benajmín Palencia o Rivas Cherif. En 1931, poco después de proclamarse la República, publicó, junto al poeta J. Herrera Petere, el único número de la revista de vanguardia En España ya todo está preparado para que se enamoren los sacerdotes. Realizó una exposición individual en el Museo de Arte Moderno en 1934. Al estallar la Guerra Civil luchó al lado de los anarquistas y posteriormente junto al Partido Comunista. En paralelo escribió Libro de Jubilosa que acabaría publicado en el volumen Versos Ocultos de 1991 editado por Javier Villán.

 La madurez de su estilo pictórico, centrado en la austera recreación del paisaje castellano, en la que se aprecian elementos propios del cubismo, la alcanzó en los difíciles años de posguerra. A causa de su filiación política fue encarcelado en Carabanchel y Ocaña desde 1948 hasta 1951. Tras su excarcelación realizó una exposición de su obra en el Museo Nacional de Arte Contemporáneo por mediación del director, Chueca Goita. A finales de los cincuenta se aprecia una variación temática de su pintura, sin abandonar su austera visión del paisaje castellano, comenzaron a proliferar sus bodegones de reconocible factura cubista con referencias al estilo de Cézanne. Su trayectoria le llevaría a una depuración de su pintura, haciéndose menos descriptiva, los paisajes y los bodegones aparecen con frecuencia integrados en una misma composición.