Josef Albers. Vidrio, color y luz
Las propuestas de Josef Albers han sido determinantes en la evolución de la abstracción geométrica. Interesado por el estudio de los materiales y su relación con los problemas de la forma, Albers experimentó a partir de los años veinte gran variedad de técnicas —emplomado, pintado, esmerilado e incrustado en vidrio— en las que profundizó tanto en su época de la Bauhaus como en los años en que fue profesor del Black Mountain College. Esta muestra es una aproximación a la obra de Albers, caracterizada por la precisión y el control, así como por el estudio metódico de la composición y el color. La exposición incluye obras de diferentes períodos y técnicas: desde las primeras experiencias fotográficas, collages y montajes, hasta las series de Homenaje al cuadrado.
Albers (Bottrop, Alemania, 1888 – New Haven, EE. UU., 1978) estudió arte en Berlín y Múnich, y fue alumno de la Bauhaus de Weimar de 1920 a 1923, año en que fue nombrado profesor de dicha institución. Durante una década trabajó en la Bauhaus dirigiendo los talleres de vidrio, de mobiliario y el curso preliminar que había fundado J. Itten. Con la llegada de los nazis al poder emigró a Estados Unidos, donde fue profesor en el Black Mountain College entre 1933 y 1950 y, posteriormente, en la Universidad de Yale.
Desde los orígenes de su producción, Albers se alineó con los planteamientos plásticos renovadores que incidieron en el arte internacional durante las décadas de 1920 y 1930. Tras unos tempranos inicios expresionistas, comenzó una investigación, a partir del constructivismo, sobre las estructuras geométricas elementales y las posibilidades matéricas del vidrio. A través de esa indagación intentó descubrir alternativas al estatismo tradicional de las obras de arte, sin recurrir a la evidencia del movimiento. Alineado con los supuestos teóricos de Abstraction-Création, su obra se centró en las cualidades artísticas del cuadrado que él consideró como la forma que subrayaba la diferencia entre la naturaleza y la obra de arte. Dentro de esa filosofía de vanguardia propuso una plástica construida sobre la base de la intuición sometida al control de la razón. Un arte objetivo estructurado a partir de la armonía formal, resultante de cálculos matemáticos, y la interacción de los colores.



