Andy Warhol. Abstracto

ExposiciónIVAM Centre Julio González

La exposición presenta las seis series de cuadros abstractos de Warhol realizados entre 1977 y 1986 (Oxidations, Shadows, Eggs, Yarns, Rorschachs y Camouflages), en las que Warhol intentó salir de su propio mundo pictórico y reflexionar con ironía sobre distintas referencias abstractas.

Andy Warhol (Pittsburgh, 1930 – Nueva York, 1987), pintor, dibujante, grafista y cineasta, estudió en el Carnegie Institute of Technology y comenzó a trabajar a partir de 1949 como dibujante publicitario en Nueva York. En 1952 realizó su primera exposición individual de dibujos y pintura —mariposas, zapatos de señora y retratos de muchachos— de apariencia naif que reflejaron sus intentos de renovar el arte gráfico. Durante esa década sus dibujos aparecieron en diferentes revistas, entre otras Glamour, Tyffany’s, Vogue y Harper’s Bazaar. Influido por la propuesta de Rauschenberg y Jasper Johns —que originarían posteriormente el Pop Art—, a principios de los sesenta inició una serie de pinturas inspiradas en personajes del cómic —Popeye, Superman o Dick Tracy— y en los dólares de curso legal, en un intento de utilizar una iconografía auténticamente urbana y característica de la sociedad norteamericana de esos años. En la misma línea situó sus series dedicadas a las botellas de Coca-Cola o a las latas de sopa Campbell, objetos inherentes de ese estilo de vida.

De una manera de hacer tradicional, Warhol pasó a utilizar técnicas mixtas más apropiadas a sus intenciones plásticas. Obsesionado por las ideas de similitud y reproducción repetitiva, hizo un gran uso de la fotografía y la serigrafía. Las series dedicadas a los mitos de la sociedad moderna —Marilyn Monroe, Liz Taylor o Elvis Presley— y a sus avatares dramáticos, el suicidio, la bomba atómica, los accidentes automovilísticos o la silla eléctrica, se estructuraron con esa mezcla de nuevas tecnologías e imágenes muy difundidas por los medios de comunicación de masas que definirían el singular arte de Warhol. Al final de los años setenta inició una producción inspirada en distintas referencias abstractas como los cuadros de nenúfares de Monet, el dripping de Pollock o las láminas del test de Rorschach. En estos trabajos de inusual “abstracción”, Warhol ironizó sobre la pintura del expresionismo abstracto y jugó con el “inconsciente” y con los contenidos “espirituales” de la expresión de los gestos.