Adolfo Schlosser
Adolfo Schlosser (Leitersdorf, 1939 – Bustarviejo, 2004) presentó una obra de series dificultades a la hora de situarla en el conjunto de las diferentes corrientes artísticas. La crítica destacó en algunos casos coincidencias con el “land art”, con el minimalismo o con el arte conceptual. Una obra que supo incorporar vocabularios y materiales de las diferentes corrientes para aunarse en un cuerpo poético singular y que rompía con las genealogías de la historia del arte por su posicionamiento personal.
En la exposición dedicada en el Centre del Carme al autor austriaco se puso especial interés en reunir el mayor número de obras de la década de los setenta dado que no había sido expuesta desde entonces. Este primer capítulo de la producción del escultor estaba marcada por materiales como la varilla de hierro, la piel de cabra y el añadido de troncos y cuernos pulidos o quemados. En la década de los ochenta el autor encontró en el bosque un espacio de encuentro y hallazgo de materiales que incorpora a sus piezas. La piedra y lascas como símbolo biográfico se mezclaban con delicadas piezas de adobe con el que aparecieron otros motivos como “veleros” o “casas” que se volvieron recurrentes en su lenguaje. El relato cronológico se cerraba con 21 obras de los noventa, en las que el gran formato se juntaba a la fotografía, el dibujo y una obsesión con el motivo del “velero”, como laboratorio de formas y combinaciones de elementos naturales que permitían contemplar de qué manera los símbolos intervienen en la propia selección de los materiales de la escultural.
El catálogo de la muestra se acompañaba con textos de Patricio Bulnes, curador de la muestra, Francisco Calvo Serraller, una conversación entre Patricio Bulnes y el artista, un texto de Carlos Varona Nervión.



