Mexicana

Fotografía Moderna en México, 1923-1940

ExposiciónIVAM Centre Julio González

Durante los años veinte y treinta se desarrolló en México una intensa vida cultura. El final de la Revolución crea las condiciones para un programa de modernización en el que intervienen artistas mexicanos y extranjeros, sobre los que México ejercía entonces una especial fascinación. En la fotografía, los años de entreguerras en México fueron un fecundo campo de experimentación. Una generación de fotógrafos mexicanos, formada por Manuel Álvarez Bravo, Agustín Jiménez y Emilio Amero, entre otros, pudo contrastar sus trabajos con los de algunos de los mejores fotógrafos de la época como los norteamericanos Anton Bruehl, Edward Weston o Paul Strand y europeos como Henri Cartier-Bresson. Un caso a parte fue el de Tina Modoti, fotógrafa de origen europeo que tras su paso por Estados Unidos desarrollaría su labor en México. Otro capítulo fue el del director de cine soviético Sergei Eisenstein, cuya película frustrada sobre México permitió la publicación de extraordinarias fotografías que influyeron tanto en la creación de una nueva imagen nacional como en la fotografía mexicana posterior.

La cronología de la exposición comenzaba con la llegada a México de Edward Weston y Tina Modoti en 1923 y termina en 1940, año en que se presentó la Exposición Internacional de Surrealismo promovida por André Breton, a partir de la cual, se impuso la lectura y simplificación de la historiografía norte-americana y europea, de que México era una provincia surrealista. La muestra Mexicana. Fotografía Moderna en México, 1923-1940 pretendía refutar esta simplificación y dar una lectura situada y poliédrica de los vocabularios fotográficos del país americano.

La exposición reunió más de 200 fotografías, casi todas en copia de época de autores mexicanos y extranjeros que visitaron el país durante las décadas de los años 20 y 30, y ponía especial énfasis en el redescrubrimiento de fotógrafos casi desconocidos en el contexto internacional como Emilio Amero y Agustín Jiménez, cuyas obras no habían sido expuestas desde los año 30. A diferencia de otras exposiciones y libros que trataron la fotografía mexicana, el enfoque de la curatorial aportaba una visión compleja y abierta para unir la obra de fotógrafos nacionales con la de los visitantes. El catálogo de la muestra reunía textos de Carlos Monsiváis, James Oles, Emilia García Romeu, Horació Fernández y Salvador Albiñana, curadores de la exposición.