El objeto surrealista

ExposiciónIVAM Centre Julio González

Desde principios del siglo XX, la introducción en el cuadro de elementos tomados directamente de lo cotidiano y, posteriormente, la presencia misma del objeto se situaron en el centro de un debate primordial; concretamente, se puede afirmar que el objeto sustituyó a la obra de arte en el momento mismo en el que la obra, al alejarse de la figuración, se convertía en un objeto más entre los demás objetos. Su emergencia, en una época en que la sociedad occidental desembocaba en el siglo XX con la Primera Guerra Mundial, puede ser vista a posteriori como uno de los momentos cruciales en la evolución del arte, de una importancia similar a la aparición de las formas no representativas.

El cubismo analítico acababa de revelar las estructuras internas de los objetos más comunes: botella, guitarra, naipes, periódicos… y el futurismo detectaba las trayectorias secretas que los unían. Picasso, Duchamp y Kandinsky habían establecido las condiciones de una crisis del objeto, que con Duchamp haría acceder al objeto, por banal o familiar que fuera, a una existencia propia. Nacía el ready-made, el objeto manufacturado se insertaba en el imaginario artístico como reflexión de la producción y la capacidad de fetichización de la institución artística con obras como La Fountain o Portabotellas (obra que se presentó en la muestra). El objeto encontrado (objets trouvés), teorizado por Breton en sus novelas Nadja y L’amour fou, se convirtió en un recurso artístico fundamental, y también fue ampliamente representado en la muestra.

El objeto, liberado del sentido utilitario y funcional fue susceptible de cambiar de sentido, adquiriendo gran capacidad de evocación, sugerencia y reflexión, con la aportación de un sentido humorístico y poético que ponía en cuestión toda una serie de infraestructuras, posicionamientos, y construcciones que fundamentaban el pensamiento hegemónico sobre el ser de la obra de arte y su contexto.

El objeto surrealista fue la primera muestra internacional que hacía una revisión de la aportación surrealista en el ámbito del objeto, estableciendo la distinción con otras tendencias objetuales surgidas a lo largo del siglo XX. La muestra presentó alrededor de 90 obras de artistas como Hans Arp, Hans Bellmer, Victor Brauner, André Breton, Camille Bryen, Antoni Clavé, Joseph Cornell, Leandre Cristòfol, Salvador Dalí, Oscar Domínguez, Marcel Duchamp, Max Ernst, Ángel Ferrant, Wilhelm Freddie, Alberot Giacometti, Maureice Henry, Georges Hugnet, René Magritte, Marcel Marien, Maret Oppenheim, Roland Penrose, Pablo Picasso, Man Ray o Yves Tanguy. Se presentaron además, unas cien fotografías de objetos, copias vintage, obtenidas de la Exposición Surrealista de Objetos de 1936 y en la Exposición Internacional del Surrealismo de 1938, ambas celebradas en París, entre la que destacaban los manuscritos teóricos de Salvador Dalí. Con ocasión de la exposición se publicó un catálogo con un estudio de Emmanuel Guigon, curador de la propuesta.