Sigmar Polke

ExposiciónIVAM Centre Julio González

Sigmar Polke es una de las figuras más destacadas de la plástica internacional desde la década de 1970. Su producción artística representa una crítica penetrante y constante al estado de la cultura occidental y al mismo tiempo supone una contribución extraordinariamente inventiva al arte de la pintura. La exposición toma como núcleo su producción más reciente y una selección de obras realizadas en los años ochenta.

Sigmar Polke (Oels, Alemania, 1941 – Colonia, 2010), pintor y fotógrafo, abandonó a los doce años la República Democrática Alemana para instalarse primero en Berlín Oeste y posteriormente en Düsseldorf, donde a principios de los años sesenta inicia sus estudios en la Academia de Bellas Artes, teniendo entre sus profesores a Joseph Beuys.

En 1963 organiza con Konrad Fischer-Lueg y Gerhard Richter la exposición Demonstration für den Kapistalischen Realismus. Este “realismo capitalista” se opone al glamour del pop-art americano. Las obras de Lichtenstein, Rauschenberg y Warhol de los años sesenta representaron para los jóvenes artistas enfrentados al academicismo de los abstractos una alternativa por su efectividad plástica, su poder de escarnio y repulsa de expresividad. Frente a la idealización del mundo del consumismo, Polke utiliza los emblemas de la Alemania de posguerra —salchichas y patatas— y mantiene una posición crítica del mundo actual. Su obra se caracteriza por una presencia preponderante de imágenes, ya sean producto de su propia imaginación o inspiradas en revistas ilustradas o cómics. Del pop-art asimila, al menos en sus principios, el gusto por lo cotidiano. Desarrolla un trabajo figurativo con las imágenes alteradas de su entorno —pares de zapatos, pastillas de chocolate, juegos de cubetas de plástico—, con unos medios pictóricos extremadamente restrictivos —dibujos esquemáticos, tramas fotográficas—.

A la influencia del pop-art se añaden otras referencias europeas como el Dadá, especialmente Picabia, debida en gran parte al clima neo dadaísta suscitado por Fluxus en la Alemania de estos años. De Picabia proviene, por ejemplo, el método de transparencias que utiliza Polke, con el que superpone varias imágenes de naturaleza y origen diferentes.

Para Polke el soporte es parte integrante del cuadro. Como la imagen, es un elemento significante y rechaza en muchas ocasiones el lienzo ordinario para utilizar cualquier otro tipo de superficie —tela de colchón, cortinas descoloridas, tapicerías con motivos de loros, mariposas y flores—. La fotografía parece asimismo como vehículo y objeto de la imagen. Cuestiona la objetividad de la reproducción fotográfica y la ensancha hasta que la imagen se desvanece y solo es percibida desde lejos. En los años ochenta se adentra en lo que él denomina “la alquimia del color”, mezclando toda clase de barnices y pigmentos. También en este momento su pintura se inclina hacia sujetos y hechos históricos de clara implicación política, como los campos de exterminio nazi.