El IVAM lleva a Baleares la exposición itinerante ‘A media lumbre’
- El proyecto, que llega a Mallorca tras su presentación en el museo valenciano, se despliega en tres sedes: Es Baluard Museu, Casal Solleric y Sa Refinadora, en Marratxí.
- La exposición reúne una destacada representación de artistas baleares o vinculados al archipiélago, reforzando el carácter situado del proyecto en su paso por la isla.
València (24.07.26). El IVAM inicia la itinerancia de una de sus grandes producciones expositivas con la llegada de ‘A media lumbre’ a Mallorca. La exposición, que se exhibió en el IVAM Centre Julio González del 18 de febrero al 14 de junio de 2026, se despliega en Es Baluard Museu, Casal Solleric y Sa Refinadora en la primera etapa de su itinerancia.
Tras su paso por Mallorca, la exposición continuará su recorrido en el CDAN de Huesca y en el Museu Terra de Tarragona, donde retomará el vínculo con el paisaje de montaña como eje conceptual. Se trata de cuatro exposiciones bajo un mismo paraguas, de un gran proyecto tentacular, o una exposición que va mutando adaptándose a cada contexto.
La exposición en Baleares reúne un conjunto de obras y prácticas que exploran los vínculos entre arte contemporáneo, territorio, memoria y saberes materiales. Desde el barro o la lana hasta la palma o el vidrio, las obras activan una geografía sensible en la que los materiales no son solo soporte, sino portadores de memoria y significado.
Comisariado por Blanca de la Torre y concebido inicialmente en el IVAM de Valencia, el proyecto se integra en el marco de Biennal B, una iniciativa impulsada en colaboración con el Consell de Mallorca. A ésta, se suman el Ajuntament de Palma, a través del Casal Solleric, y el Ajuntament de Marratxí, que participa a través del espacio de Sa Refinadora.
En su paso por Mallorca, el proyecto adquiere un carácter especialmente significativo por la presencia destacada de artistas baleares o residentes en la isla, cuyas propuestas dialogan con materiales, técnicas y paisajes propios del contexto mediterráneo. Esta dimensión situada refuerza la voluntad del proyecto de articular una constelación de prácticas que vinculan lo local con lo global, entendiendo ambos ámbitos como espacios interdependientes.
En Sa Refinadora, el proyecto incorpora una serie de intervenciones específicas de Teresa Matas, cuya práctica se sitúa en la intersección entre lo íntimo y lo político. A través de instalaciones construidas a partir de materiales textiles, la artista despliega un trabajo profundamente introspectivo que aborda cuestiones como la memoria, la pérdida y la reparación. Sus piezas, desarrolladas mediante procesos largos y meditativos, convierten el gesto de coser en una forma de pensamiento y en una herramienta crítica capaz de interrogar experiencias de dolor y vulnerabilidad desde una dimensión poética y material.
Por otra parte, la artista Lucía Loren presenta una serie de intervenciones específicas, en este caso, en las terrazas de Es Baluard Museu.
La comisaria de la exposición y directora del IVAM, Blanca de la Torre, ha subrayado que “una parte importante de las y los artistas participantes pertenecen a los contextos donde el proyecto se desarrolla, favoreciendo un aterrizaje más situado. A ellas y ellos se suman otras propuestas del ámbito nacional e internacional, bajo la convicción de que lo local y lo global operan como vasos comunicantes. Además, el proyecto busca ir más allá de lo expositivo, generando alianzas con agentes culturales y colectivos rurales y urbanos que trabajan desde el territorio para fortalecer los vínculos entre arte, medio ambiente y comunidad”.
El director de Es Baluard Museu, David Barro, señala que “A media lumbre habla de territorios, pero también de relatos culturales que emergen entre los confines de los procesos y de las formas de la memoria y el paisaje. Entretejer discursos entre arte y artesanía nos permite no solo recuperar saberes, sino también activar nuevas formas de pensar el presente desde lo sensible y lo material”.
Finalmente, Fernando Gómez de la Cuesta, responsable de Casal Solleric, subraya que “no es casual que estos elementos que nos definen, vinculados a la vida cotidiana, a las costumbres, a la tradición, a la historia y a nuestra cultura, aparezcan hoy como los mejores cómplices para imaginar otros mundos posibles. Estos oficios, estas técnicas, estos materiales, lejos de ser meras reliquias —entre folclóricas y costumbristas que recurren a la evocación de lo antiguo y al atractivo del recuerdo— proponen una forma de relación con el entorno basada en la reciprocidad: se toma de la tierra aquello que necesitamos y se lo devolvemos con una utilidad aplicada, con una ética y una estética sostenibles y armónicas”.



