Museo Anfibio es un museo dentro del museo, un impulso del IVAM hacia entender la propia institución como un organismo en sí mismo, un ser híbrido, simbólico, conector y, a su vez, activador de una programación que se entreteje en las acciones y proyectos del museo. Alude a la capacidad de estos organismos de habitar y transitar entre el agua y la tierra, desempeñando un papel crucial en la transferencia de materia y energía entre ambos medios. Haciendo uso de esta metáfora, el IVAM se piensa como un museo anfibio mediador entre distintos territorios físicos y simbólicos, generando nutrientes y vida, memorias y saberes.
Museo Anfibio no se concibe como una mera línea programática, sino como un espacio indefinido de investigación, producción y acción cultural expandida articulando también redes con otros territorios tanto valencianos, nacionales e internacionales. Una parainstitución, un museo dentro del museo.
La propuesta se estructura en torno a dos ejes interrelacionados: Territorios-Tierra y Entornos Acuáticos. Ambos se articulan a través de procesos artísticos, mediaciones culturales y acciones colectivas que dialogan con los paisajes naturales y cuerpos de agua. Desde esta perspectiva, transporta materia y energía, pero también transporta memorias, relatos, imágenes y deseos. En su tránsito entre entornos terrestres y acuáticos —entre paisajes urbanos, rurales y naturales— se convierte en un dispositivo de relación que conecta ecosistemas y comunidades, cuerpos y paisajes.
Museo Anfibio se propone como un territorio en suspensión, un espacio de ambigüedad viscosa donde nos sentimos cómodas, donde el museo deja de ser un contenedor estático para convertirse en un organismo que respira, siente y muta. Un museo que transita entre la tierra y el agua, entre lo visible y lo imaginado, entre lo ancestral y lo por venir. Como los anfibios, habita los umbrales. Así, se entiende como organismo vivo, permeable, atravesado por flujos de materia, energía, afectos y memorias, desplegando y visibilizando relaciones de interdependencia y la ecodependencia. Un museo-cuerpo anfibio que transporta nutrientes entre ecosistemas físicos y simbólicos, y que, en ese tránsito, activa recuerdos, ficciones, mitologías, generando nuevas investigaciones, sensibilidades y formas de atención.
Los anfibios —criaturas que habitaron el tiempo profundo millones de años antes de la aparición de lo humano— encarnan una memoria geológica que precede y desborda nuestra historia. Pensar el museo desde lo anfibio es convocar ese tiempo primigenio, y pensar pasado-presente-futuro como un mismo tiempo histórico; los cuentos y las mitologías anfibias con la racionalidad en la organización del conocimiento del mundo. Es activar un museo que recuerda no solo lo humano, sino lo más-que-humano, para imaginar otras formas de coexistencia.
Museo Anfibio rompe con las categorías binomiales y opera entre lo real y lo imaginario, lo onírico y lo cotidiano, el archivo y la ficción. Se configura como un territorio transdisciplinar donde confluyen maneras diversas de pensar otras cartografías posibles, otros modos de recorrer, respirar, sentir y habitar el mundo.
De esta manera, Museo Anfibio es un lugar donde especular con otras formas de organizar —o desorganizar— el mundo. Un espacio de tensión, pero también de posibilidad. Un laboratorio donde ensayar alternativas frente a las lógicas de extracción, acumulación y polarización, y donde imaginar un pluriverso anfibio hecho de interdependencias, cuidados y resonancias. Un lugar donde los saberes, los haceres y los sentires se comparten, se contaminan y se transforman mutuamente. Un territorio donde resuenan otras posibilidades de ser y existir, donde el anfibio no es solo memoria del pasado, sino materia viva para imaginar futuros. Un museo que, al pensarnos como anfibios, nos invita a ver de otro modo, a recorrer de otra forma, a sentir desde otros cuerpos y otros tiempos.
Museo Anfibio es, en última instancia, una criatura que recuerda y que sueña. Un espacio para engendrar nuevas poéticas, nuevas vibraciones, nuevos afectos. Un museo que respira y que propone futuros deseables.

